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Los colegios católicos rechazan el decreto y reclaman más gallego

La principal patronal privada también se opone a que los padres elijan lengua

"El gallego es un valor fundamental de nuestro pueblo que hay que promocionar porque no está en las mismas condiciones sociales que el castellano y el inglés". "Las lenguas sólo se aprenden si se ejercitan y sólo se tendrá libertad para escoger una si se saben y conocen". Con estas dos premisas, la mayor patronal de centros concertados en Galicia expuso ayer al conselleiro de Educación, Jesús Vázquez, sus pegas y reparos al borrador del decreto sobre las lenguas en las aulas. A la Federación de Religiosos de la Enseñanza de Galicia (Ferega), que agrupa a 124 colegios con más de 4.000 docentes y 60.800 alumnos, no le gustan las bases de la Xunta para regular una nueva norma lingüística en la Educación Infantil, Primaria y Secundaria.

"Para hacer una nueva normativa educativa, hay que llegar al mayor consenso posible, evitando extremismos de un lado y otro", reclamó Xosé Francisco Martínez Reboiras, secretario general de esta federación. También le pidió a Jesús Vázquez, en nombre de las escuelas católicas, que el futuro decreto "potencie el gallego sobre todo en ciudades y villas de Galicia", donde ahora menos se habla. Y que la introducción de una lengua extranjera "sea progresiva", no como pretende la Xunta al igualar el aprendizaje de gallego, castellano e inglés.La cuarta petición de la patronal de centros concertados es que haya "estabilidad legislativa", sin cambios continuos de las normas educativas. Ferega, que se jacta de impulsar "desde siempre" entre sus centros asociados planes de normalización lingüística que garanticen "que el alumno tenga competencia análoga en gallego y castellano", rechaza el controvertido borrador de la Xunta "porque no potencia suficientemente el gallego". "El Estatuto obliga a los poderes públicos a potenciarlo", recuerda Martínez, porque está en inferioridad con respecto al castellano o incluso al inglés. "El gallego no está en las mismas condiciones sociales, ni en los medios de comunicación", remachó.

A esta patronal tampoco le gusta, como pretende la Xunta, que los modelos lingüísticos en cada centro, "se decidan a expensas de lo que digan los padres". "Es más pedagógico que la Administración marque cómo se da cada materia". Y para las escuelas católicas, que remitieron por escrito al conselleiro su análisis del decreto, es además "incoherente que se imparta una materia en una lengua y que los alumnos luego puedan expresarse en otra". "Así no se alcanza la competencia lingüística plena en gallego y castellano", incidió Martínez.

A Ferega, en cuyos centros domina el castellano como idioma materno del alumno, "no le vale el monolingüismo", sino el "bilingüismo", teniendo "como valor fundamental el gallego, un idioma con cuatro millones de hablantes". En cuanto al plurilingüismo que plantea la Xunta, la patronal de escuelas católicas tiene sus reservas porque "no hay medios humanos y materiales para impartir las clases en las tres lenguas".

"Volver al consenso"

El líder del PSdeG, Manuel Vázquez, destacó ayer el amplio seguimiento de la huelga y la manifestación contra el decreto. El líder socialista se mostró abierto a negociar sobre la base del decreto vigente, que obliga a que al menos el 50% de las asignaturas en secundaria se impartan en gallego. El portavoz nacionalista, Guillerme Vázquez, también exigió a la Xunta la retirada de su propuesta. "El PP está solo, aislado y enrocado", afirmó, "su única salida es retirar el decretazo y volver al consenso de 2007".

El viceportavoz parlamentario del PP, Pedro Puy, advirtió ayer de que la quema de una bandera española "no debería tapar que fue una marcha pacífica". Puy dijo no compartir esas actitudes, pero subrayó su opinión "personal" de que "quemar banderas es una forma de libertad de expresión, como establece el Tribunal Supremo de Estados Unidos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 23 de enero de 2010