RECITAL

Bella del Señor

La "maja" de Kansas ha asumido esta vez el papel de embajadora del amor cantado. En su visita anterior a los ciclos de Lied del teatro de la Zarzuela hace tres temporadas, la mezzosoprano estadounidense Joyce DiDonato sorprendió hasta a los más escépticos con una recreación del repertorio español -Granados, Falla, Montsalvatge- absolutamente impecable. En esta ocasión nos propone un viaje lírico de 300 años con el amor, en sus diferentes modalidades, como único equipaje. Lo español figura exclusivamente por alusiones en la última parte del recorrido, con canciones de Arturo Buzzi o Vincenzo di Chiara, resueltas con gracia y cierto casticismo en la gestualidad. Las prioridades iban el lunes en otra dirección, con un enfoque muy al gusto americano de muchos autores y un tema de unión, en el que sobresalieron momentos magistrales como Amarilli, mia bella, de Caccini; Assisa a'piè d'un salice, de Rossini, o la Serenata de Toselli. La mezzosoprano tiene una inmensa facilidad para la comunicación con el público, recursos técnicos para regalar, musicalidad a raudales, simpatía arrolladora y sentido especial para la espontaneidad melódica.

JOYCE DIDONATO

Tres siglos de "Amore". Obras de Pergolesi, Beethoven, Rossini, Pizzetti y Leoncavallo, entre otros. Con David Zobel al piano. XVI Ciclo de Lied. Teatro de La Zarzuela, 18 de enero 2010.

El mundo de Cohen

El recital se elevó con las dos propinas operísticas. En la primera de ellas -Voi che sapete, de Cherubino, en Las bodas de Fígaro, de Mozart- la artista amplió las posibilidades del tratamiento del amor y nos llevó, si me permiten la asociación, al mundo de la extraordinaria novela Bella del Señor, de Albert Cohen, donde este aria es una especie de motivo conductor. El enfoque del programa ganaba así en perspectiva moral y, cómo no, en destreza lírica. La despedida fue apoteósica. DiDonato realizó una exhibición pirotécnica y musical en el aria Tanti affetti de La donna del lago, de Rossini. Hizo lo que le dio la gana, pero todo ello con rigor además de con poderío. La tantas veces compañera femenina de Juan Diego Flórez en las óperas rossinianas tiene la virtud de hacer que parezca sencillo lo más enrevesado y que resulte complejo lo más elemental. Es un mérito más a añadir a una larga lista de cualidades. Hoy actúa en Gran Canaria y el domingo en el Liceo de Barcelona con el mismo programa que el lunes en Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 20 de enero de 2010.

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