Obama estudia un impuesto a la banca para recuperar el coste del rescate

Con las cuentas ya cerradas, Wall Street se dispone a pagar en las próximas semanas bonos multimillonarios a sus ejecutivos, mientras en Main Street (la calle principal de casi todas las ciudades), con una tasa de paro del 10%, el contribuyente se pregunta si se merecen los premios tras las ayudas recibidas. Barack Obama no puede regular los sueldos, pero sí estudia aplicar un impuesto especial a los bancos que le ayude a cortar el déficit.

Consciente del daño que el debate de las remuneraciones puede provocar a los demócratas en las elecciones legislativas de noviembre, la Casa Blanca analiza cómo sacar el mayor rendimiento a los fondos públicos inyectados en el sistema financiero. La tasa permitirá recuperar parte del dinero movilizado en su rescate.

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El equipo económico de Obama busca desincentivar la asunción excesiva de riesgos que llevó al colapso financiero. Los detalles de la medida se están perfilando, según ha anticipado The New York Times, con la intención de incluirla en el presupuesto para 2011, que se presenta en febrero.

Washington se había opuesto a la idea europea de imponer una tasa global a las transacciones financieras, porque el Tesoro piensa que los bancos la trasladarán al cliente y requiere de coordinación internacional. Tampoco les convence gravar los controvertidos bonos, porque creen que se puede esquivar fácilmente.

Una vía intermedia

Pero Obama debe hacer algo para contener la rabia del ciudadano y responder al clamor que le llega desde fuera de EE UU. El problema es que las grandes firmas financieras ya devolvieron las ayudas públicas. Así que la vía intermedia podría pasar por gravar a los bancos según sus ingresos.

Precisamente mañana arranca la comisión de investigación que examinará los factores que llevaron a la crisis financiera. Uno de ellos son los sueldos de oro de Wall Street, que a pesar del trauma vivido vuelven a acercarse al nivel récord de 2007. Sólo Goldman Sachs podría pagar remuneraciones por valor del 18.000 millones de dólares (12.400 millones de euros).

Goldman, que presenta resultados el 21 de enero, ya anunció cambios en la estructura de pagas a sus ejecutivos, para reducir las primas en efectivo y compensar con acciones. Un fiscal neoyorquino pidió ayer a los ochos grandes receptores de ayudas explicaciones de las compensaciones.

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