Entrevista:JOSU REKALDE Decano de la Facultad de Bellas Artes

"Ahora nos toca ser nuevos artistas en una nueva era"

Josu Rekalde lleva tres décadas vinculado a la Facultad de Bellas Artes de la Universidad del País Vasco, primero como alumno y más tarde como profesor de Audiovisuales. El mes pasado fue elegido decano, después de meses de inestabilidad en el seno de la facultad por los cambios impuestos por el Plan Bolonia.

Pregunta. ¿Qué se propone como decano de Bellas Artes?

Respuesta. El primer reto es impulsar de manera consensuada los cambios que nos vienen dados por Bolonia y, luego, otro más propio del equipo al que pertenezco es intervenir en la actividad artística de las ciudades en las que estamos presentes de una manera más activa. Queremos que la enseñanza no quede aislada en la facultad. La nueva enseñanza permite nuevas relaciones, y nuestra intención es crear esos lazos.

Josu Rekalde

- Josu Rekalde (Amorebieta, 1959) se licenció en Bellas Artes en 1983, en la primera promoción que salió de la Facultad de la Universidad del País Vasco y la primera especializada en Audiovisuales de España. No abandonó la Universidad y allí sigue trabajando. Recién licenciado se convirtió en profesor. Después ocupó el cargo de director del Departamento de Audiovisuales y en diciembre de 2009 fue elegido decano. En paralelo, ha mantenido su actividad artística.

"Queremos que la enseñanza no quede aislada en la facultad"
"El arte es un trabajo más, aunque salpica tu vida"

P. ¿La facultad de Bellas Artes es como las otras?

R. Cada vez es más parecida, con una especificidad por los contenidos que enseñamos, que es el arte. Yo creo que, en cuanto a la organización, no tenemos que ser diferentes. A veces se ha vendido esa idea de artistas bohemios, una herencia del romanticismo que ha venido bien a los propios artistas en una época, pero ahora nos toca ser nuevos artistas en una nueva era.

P. ¿Se hacen artistas en una facultad?

R. Bueno, nosotros no sólo formamos artistas. En nuestra facultad tenemos tres grados: arte, restauración y diseño. ¿Formamos artistas? No. Los artistas pueden formarse en la universidad o en otro lugar. Organizamos una docencia en el tema del arte para informar a todo el que quiera; algunos vienen ya con una formación anterior y otros no, pero todos toman la información. Y, sobre todo, es un punto de encuentro. En esa salsa que se forma con lo que hay fuera de la facultad y dentro de la universidad se da un tipo de alumnado que es capaz de ser artista, ser profesor, ser restaurador, trabajar en el diseño o en una televisión. Tenemos que aprovechar los cambios en la universidad para fundirnos con la realidad artística y social.

P. La facultad ha estado muy lejos de la realidad.

R. Sí, ha estado aislada. Era normal porque veníamos de una herencia de artistas aislados. Ahora estamos en otra época.

P. Pero también hay una tradición de artistas comprometidos.

R. Había tanta saturación política en la calle que en el País Vasco, justamente en el lugar donde más se podía dar ese artista comprometido, es donde menos relación ha habido entre arte y política. Ahora lo social, sin llegar al artista panfletario, es un elemento más.

P. ¿Y qué hay de enseñar el oficio?

R. El oficio del arte en este momento es muy amplio. Hace unos años estaba muy claro de qué hablabas cuando decías Bellas Artes. Se acabó. La definición de arte es móvil, las fronteras se mueven constantemente. Esa indefinición es el lugar donde tenemos que vivir.

P. ¿Qué queda de las disciplinas tradicionales?

R. Están ahí y van a seguir estando presentes. Creo que hay que cambiar el concepto de que el artista que pinta va a ser pintor toda la vida. En este momento el artista es diferente y puede tener muchas facetas a la vez. Lo que hacemos en la facultad es modular el pensamiento, clasificarlo y dar materias diferentes, pero cuando el alumno sale todo lo que ha aprendido lo vierte en su creatividad artística y el resultado puede ser una pintura, una fotografía, un vídeo. Aunque en los nuevos planes de estudios la formación es más reglada, sin tantas opciones. Los alumnos tienen que pasar por ámbitos obligatorios, en los que tendrán que coger el lápiz y el pincel.

P. ¿Vuelta a una enseñanza más rígida, más académica?

R. Creo que vamos a vivir una vuelta a lo académico. Vivir en la indefinición es muy difícil.

P. ¿Y mirar a la Historia del arte?

R. Por supuesto, Historia del arte hay que estudiar siempre. No sé si será suficiente lo que se ofrezca en los grados. Probablemente, será poco, porque los grados son generalistas.

P. ¿Es adecuada esa visión?

R. Hay que cambiar el concepto. La especialidad llegará ahora en los másters.

P. ¿Han cambiado también los alumnos?

R. Hace 20 años los estudiantes de Bellas Artes querían salir a los espacios profesionales del arte. La realidad era que las galerías no pueden absorber tanto artista y se producía mucha frustración. Muchos se quedaron colgados de las subvenciones, y tampoco eso es bueno. Ahora estamos en otro lado: los artistas saben que la economía del arte no puede sostener tantos artistas y ellos mismos desarrollan nuevas herramientas, con difusión en la Red o autoorganizándose en empresas de diseño de páginas web, en la enseñanza o entrando en campos nuevos, en colaboración con otros especialistas, como la arteterapia. Estábamos demasiado cerrados como facultad, ahora colaboramos con Ciencias, con Ingeniería o con los profesionales de la salud. Los artistas han sido individualistas, ególatras, pero en este momento tienen que formar equipos, asociarse. El arte es un trabajo más, aunque salpica tu vida y tu vida salpica tu trabajo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0007, 07 de enero de 2010.