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Madrid pone pegas a la reforma de la ley antitabaco

"Las prohibiciones no suelen dar buenos resultados", aseguró ayer el consejero de Sanidad madrileño, Juan José Güemes, acerca de la reforma de la ley antitabaco, que prohibirá fumar en todos los espacios públicos cerrados. "Es una restricción de la libertad individual", añadió. Durante la visita a un centro de atención a drogodependientes, Güemes dijo que la reforma debe ir acompañada de "una evaluación de los resultados de la ley antitabaco" actual y de una "memoria económica que evalúe el coste" de su aplicación.

El Ministerio de Sanidad, junto con la asociación Nofumadores.org y la OCU, recurrió el decreto antitabaco madrileño, mucho más permisivo que la norma estatal. El Gobierno de Esperanza Aguirre, por ejemplo, no obliga a separar físicamente las zonas de fumadores y permite fumar en los bares de los centros de trabajo. El Tribunal Superior madrileño dio la razón al ministerio, pero Aguirre recurrió al Supremo, que aún no se ha pronunciado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de enero de 2010