Madrid pone pegas a la reforma de la ley antitabaco

"Las prohibiciones no suelen dar buenos resultados", aseguró ayer el consejero de Sanidad madrileño, Juan José Güemes, acerca de la reforma de la ley antitabaco, que prohibirá fumar en todos los espacios públicos cerrados. "Es una restricción de la libertad individual", añadió. Durante la visita a un centro de atención a drogodependientes, Güemes dijo que la reforma debe ir acompañada de "una evaluación de los resultados de la ley antitabaco" actual y de una "memoria económica que evalúe el coste" de su aplicación.

El Ministerio de Sanidad, junto con la asociación Nofumadores.org y la OCU, recurrió el decreto antitabaco madrileño, mucho más permisivo que la norma estatal. El Gobierno de Esperanza Aguirre, por ejemplo, no obliga a separar físicamente las zonas de fumadores y permite fumar en los bares de los centros de trabajo. El Tribunal Superior madrileño dio la razón al ministerio, pero Aguirre recurrió al Supremo, que aún no se ha pronunciado.

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Elena G. Sevillano

Es corresponsal de EL PAÍS en Alemania. Antes se ocupó de la información judicial y económica y formó parte del equipo de Investigación. Como especialista en sanidad, siguió la crisis del coronavirus y coescribió el libro Estado de Alarma (Península, 2020). Es licenciada en Traducción y en Periodismo por la UPF y máster de Periodismo UAM/El País.

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