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COLUMNA

Zombies

Los cameos y las intromisiones de personajes de una serie en otra están a la orden del día. Este mes ha sido pródigo en este tipo de bromitas. Empezó Bones (La Sexta). Salía Stewie, el bebé de Padre de familia. No fue una invitación bellaca. Stewie no convivía con los personajes de carne y hueso de la otra serie. Era una visión de Booth, víctima de un grave disturbio cerebral. James Woods ha sido un personaje reciente de Padre de familia (La Sexta) y la Fox, para celebrar el cumpleaños de Los Simpson, emite una antología con algunos de los artistas más famosos invitados a la casa de Springfield. A Wyoming no le invitaron, pero él se hizo su propio cameo. En El intermedio salió, junto a Beatriz Montañez, teñido de amarillo y en dibujos animados. Pocos días antes, Wyoming había presentado el programa de Buenafuente y viceversa. En Cuatro, la tropa de El hormiguero ha tenido su propio flashforward.

Pero el ejercicio más atrevido y elaborado lo ha hecho la miniserie británica Dead set (Cuatro). Gracias al aislamiento en el que viven, los concursantes y algún miembro del equipo de Gran Hermano han escapado a una terrible plaga que convierte a los ciudadanos en muertos vivientes. Ahora están asediados. Tienen los zombies en la reja de la casa, rodeándolos, esperando poder comérselos. El productor del programa, acostumbrado a manipular la vida de sus criaturas, quiere seguir mandando en el grupo. Su obcecación puede conducir al exterminio. Una narración sencilla, con una estética muy a lo George A. Romero, pero abriendo un perverso abanico de especulaciones sobre las metáforas que envuelven este cruelísimo cuento. Basándonos en el hecho insólito de que la presentadora de este GH, Davina McCall, es la misma que la del verdadero reality que se emite en Reino Unido, esta miniserie sería un castigo gore a cierta televisión. Otra posible es que no sabemos aceptar la diferencia. Otra, es contemplar a los hambrientos zombies rodeando la casa de Gran Hermano como una audiencia insaciable a la que los productores de televisión les suministran criaturas, inmoladas en oropeles herzianos. Quizá no valga ninguna de esas interpretaciones. Quizás valgan todas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de diciembre de 2009