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Choque de 'trenes' en Urdaibai

La enconada apuesta artística para revitalizar la comarca no es ajena a la contienda electoral de 2011 - El Gobierno va a presentar en breve su proyecto

Sólo la comarca de Urdaibai tiene garantizado el éxito en la lucha abierta que Diputación de Vizcaya (PNV) y Gobierno vasco (PSE-EE) parecen empeñados en mantener al menos hasta las elecciones locales y forales de 2011. Y es que las profundas diferencias entre estos dos poderosos contendientes en otra pugna política abierta en Euskadi sólo convergen en la necesidad de revitalizar aquella comarca vizcaína, Reserva de la Biosfera.

Para no enfriar los ánimos, en los próximos días el Gobierno vasco va a presentar las líneas generales de su modelo cultural-medioambiental para Urdaibai. Será el punto de partida de un posterior proceso de consulta, ya iniciado con su socio preferente (PP), y que alcanzará al resto de instituciones -también la Diputación de Vizcaya- y el mundo de la cultura.

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En este caso se parte de la base de que "no será un 'museillo' vasco". Queda descartado, eso sí y en consonancia con la filosofía del Gobierno, "un edificio". Su contenido, en realidad, puede guardar cierta semejanza con el Bosque de Oma (Vizcaya), del pintor Agustín Ibarrola, o Chillida Leku, el espacio abierto en Hernani (Guipúzcoa) donde se recoge la obra del genial escultor ya fallecido.

Con este proyecto en manos de la opinión pública, el Gobierno recupera terreno y así contrarresta la apuesta del enemigo, la Diputación de Vizcaya con su segundo museo Guggenheim en Urdaibai. El Ejecutivo sabe que desde la nada apacible reunión del Patronato de la Fundación Guggenheim, el proyecto foral que defiende el diputado general, José Luis Bilbao, tiene ventaja y ha conseguido el propósito que sus impulsores pretendían: avanzar en el tiempo.

Para la clase política, esta coincidente apuesta cultural por Urdaibai obedece "a razones meramente electoralistas". Hay quien sostiene desde las Juntas Generales de Vizcaya que "en función de lo que ocurra en 2011 se verán las ganas que hay realmente por estos proyectos". Desde la Diputación niegan cualquier intención en clave de "rentabilidad electoral", aunque en el PSE-EE lo ven al revés. "Va a ser un tema recurrente en las próximas elecciones locales porque Urdaibai es una zona muy emblemática para el PNV y la quieren cuidar".

Desde el equipo foral se habla "exclusivamente" de una apuesta "cultural que va a ayudar a reflotar social y económicamente a una zona muy castigada" y que se verá acompañada de una apuesta con nuevas infraestructuras de acceso a la zona. Además, como muestra de esta apuesta artística, desde Diputación esgrimen el respaldo que han recibido por parte del propio Museo Guggenheim, circunstancia, no obstante, que indigna al Gobierno vasco porque considera que su director, Juan Ignacio Vidarte, tenía que haber adoptado una posición neutral en esta colisión de intereses. En medios próximos a la pinacoteca se considera, en cambio, que "en este caso" Vidarte "no puede olvidarse" de su condición de director general de estrategia de la Fundación Guggenheim y apoya "la ocasión" que representa el proyecto de ampliación de Urdaibai. Además, en Ajuria-Enea no olvidan todavía el desprecio que sufrió el lehendakari al comprobar que su intervención era ignorada en la nota oficial sobre la reunión.

El Gobierno vasco prevé que la Diputación vizcaína va a mantener el pulso. Admite que "una vez más" el PNV pretende ofrecer la imagen de "que siguen gobernando", pero dice no importarle porque pronostica que "nosotros no vamos a salir mal de esto". Sin embargo, el impulso recibido desde el Patronato Guggenheim refuerza la apuesta de Bilbao y de su partido, aunque algún juntero vizcaíno cree que "no todos están de acuerdo en el PNV en volver a hacer otra lucha en solitario porque ahora no es lo mismo que con el primer Guggenheim". No obstante, en la dirección jeltzale se cree en la apuesta y en la derivada que entraña "provocar otro desgaste" al Gobierno. De hecho, Iñigo Urkullu ya terció desde su blog en favor del proyecto en Urdaibai.

¿Hasta cuándo durará este pulso? "Hasta que quiera el mundo de la cultura", responden en fuentes de este sector. De hecho, el Gobierno vasco va a trabajar con ahínco en recabar la opinión de los principales representantes de la cultura vasca. "Partimos de un modelo muy claro que no cree en superedificios emblemáticos sino en un desarrollo cultural y medioambiental".

¿Puede haber simbiosis entre los dos proyectos? Sólo el PP cree que sí porque quiere jugar el papel de intermediario. Según ambas partes, el grado de enfrentamiento ahora mismo es tan elevado que deberá transcurrir mucho tiempo para recuperar un diálogo aparentemente normal. Y ese plazo, posiblemente, nunca será anterior a las elecciones de 2011.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de diciembre de 2009