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Análisis:Economía global | Coyuntura nacional

Balance de 2009

Comentaba justo hace un año en esta página de coyuntura, al hacer el balance de 2008, que dicho año debería ser rápidamente olvidado, como se tienden a olvidar los malos momentos de la vida. Ingenuo. No pensaba lo que nos quedaba para 2009, que seguramente pasará a la historia como el año de la peor recesión de la reciente trayectoria de la economía española [gráfico superior izquierdo]. A falta de conocer la contabilidad del cuarto trimestre, puede estimarse que el PIB anual se ha reducido en un 3,6%. El año no sólo ha sido malo, sino que ha superado ampliamente las previsiones más pesimistas. A mí suelen tacharme en algunos círculos de eso, y al comenzar el año pronosticaba que el PIB podía caer un 1,5%. Podemos consolarnos viendo que nuestros socios europeos han perdido incluso algo más que nosotros, pero, como dice el refrán, mal de muchos...

Lo más negativo de las recesiones es que no las sufren todos los ciudadanos por igual

La economía presenta un aspecto como tras un 'tsunami'; ahora toca reconstruir los destrozos

En todo caso, lo más negativo de las recesiones no es que el país se haga más pobre, sino que no las sufren todos los ciudadanos por igual. Si así fuera, un 3,6% menos de renta no sería nada grave. Las recesiones las padecen realmente los miles y miles de empresarios y trabajadores autónomos que se ven abocados a cerrar las puertas de sus empresas, perdiendo todo o gran parte de su capital acumulado, y, por supuesto, los trabajadores asalariados que pierden su empleo.

El número medio de ocupados en 2009, según estima la EPA, habrá descendido en 1.400.000 personas (casi un 7%), que se añaden a los casi 100.000 de 2008. Teniendo en cuenta que, en media anual, se habrá producido un aumento de la población activa de unas 170.000 personas, resulta que el paro habrá aumentado en 1.570.000, alcanzando un nivel de 4.150.000 personas, el 18% de la población activa. Como se ve en el gráfico superior derecho, la cifra absoluta de parados desborda ampliamente el máximo anterior de 1994; pero teniendo en cuenta que ahora hay casi ocho millones más de activos, la tasa porcentual de paro aún queda unos dos puntos por debajo. Esta tasa de paro duplica la media de la UE, cuando a mediados de 2007 se situaba aproximadamente un punto por encima. La diferencia la marca la gran destrucción de empleo en España en la construcción y las nefastas peculiaridades del mercado laboral español, cuya reforma se hace imperiosa si no queremos que esta elevada tasa de paro se quede enquistada durante años.

Dentro de un ambiente globalmente negativo, en 2009 podemos encontrar también alguna nota positiva a nivel macroeconómico. Los precios de consumo han caído un 0,3% en media anual, lo que ha sido debido fundamentalmente a la reducción de los precios del petróleo y materias primas en general. Ello, lejos de constituir un problema, ha supuesto una inyección de renta real en las haciendas familiares, que, aunque de momento no hayan dedicado a consumir, ha servido para aligerar el proceso de ajuste de su situación globalmente deficitaria. La ganancia de poder adquisitivo de los asalariados ha sido importante, ya que las remuneraciones medias por trabajador han aumentado en torno al 4% [gráfico inferior izquierdo], aunque hay que tener en cuenta que las ganancias a nivel individual han debido ser algo menores, ya que la media se ve sesgada al alza por el hecho de que los trabajadores despedidos proceden mayoritariamente de sectores y niveles profesionales de bajos salarios.

Otro punto también positivo ha sido que el déficit consolidado de España frente al resto del mundo se ha reducido a la mitad, situándose por debajo del 5% del PIB. Ahora bien, como se ve en el gráfico inferior derecho, ello ha sido el resultado de un brusco ajuste del saldo del sector privado, que ha pasado a ser de superávit, y una evolución igualmente brusca en sentido contrario del saldo del sector público, en el que se ha abierto un enorme agujero que va a ser una pesada herencia, junto con el paro, para los próximos años.

En resumen, al finalizar 2009, la economía española presenta un aspecto como el de una costa afectada por un tsunami. Lo mejor que puede decirse es que al finalizar el año las aguas ya están en franca retirada; es decir, el PIB ya ha dejado prácticamente de caer. Ahora toca reconstruir los destrozos.

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de diciembre de 2009