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Reportaje:

Igualdad, SA

Un número creciente de empresas deciden aplicar un plan de igualdad pese a no tener obligación legal

En la Academia García Ibáñez el lenguaje se cuida para evitar discriminaciones, han incrementado el tiempo de lactancia que la empresa sufraga de diez a doce meses, las personas con cargas familiares tienen preferencia para elegir las vacaciones, han creado un banco de horas extra que se acumulan y de las que se puede disponer en función de las necesidades y se cobran las horas de formación o de reunión fuera del horario laboral. Y todo ello sin tener obligación legal. La academia, con cinco centros de formación ocupacional y continua en La Safor y La Vall d'Albaida, decidió hace un año aplicar su Plan de Igualdad de Oportunidades de forma voluntaria, ya que la ley solo obliga a las empresas de más de 250 empleados o capital público. Casi toda su plantilla son mujeres. "Por eso aplicamos el Plan de Igualdad pero en sentido contrario", explica Ana García, una de sus responsables.Tiene un coste, pero no es excesivo", resume.

Los errores que cometen las firmas son en general por desconocimiento

El caso de esta academia es incipiente pero no aislado. La Fundación Florida, a raíz de la puesta en marcha de la Ley de Igualdad en marzo de 2007 y del decreto autonómico en julio de ese año, puso en marcha un servicio para asesorar y ayudar a implantar planes de igualdad. Desde entonces no deja de sumar peticiones, entre otras, de empresas que dan el paso aunque no estén obligadas por ley. En este camino, en la actualidad trabaja entre otros junto a la Asociación de Empresarios Solidarios de la Comunidad Valenciana (Aesov), una organización sin ánimo de lucro que promueve la integración y la igualdad de oportunidades en el ámbito laboral. Pero también hay empresas fuera de este colectivo que apuestan por esta vía. Carmencita, Aula MI2 (Centro de Formación Campus), Masuno Servicios Ambientales, la Federació Valenciana d'Empreses Cooperatives de Treball Associat (Fevecta) y Florida Centre de Formació se han animado a apostar por la igualdad.

El primer paso es hacer un diagnóstico, explica Ana Company, directora de la Fundación Florida. El análisis de la realidad y la propuesta de mejoras en las áreas en las que éstas sean precisas da paso a la creación de un equipo dentro de la empresa para trabajar en la aplicación de los cambios. Florida ayuda con formación. "Vimos que las empresas de la Comunidad Valenciana solas no iban a realizar planes de igualdad y que necesitaban una formación y un seguimiento", recuerda Company. La fundación que dirige empezó con cursos gratuitos de ocho horas en la Comunidad, con financiación de la Dirección General de la Mujer y el Fondo Social Europeo, a partir de los cuales diversas empresas decidieron radiografiar su forma de trabajo e introducir cambios.

Company ha detectado que en general los errores que cometen las empresas son por desconocimiento y de fácil solución, sobre todo en lo que al uso del lenguaje se refiere. Un ejemplo: al anunciar un empleo de "carretillero" es preferible cambiar esta palabra por "operario/a de carretilla". Otras medidas precisan de una mayor voluntad, como garantizar que toda la plantilla tenga la misma oportunidad de acceder a formación (evitando que se desarrolle en horas en las que las personas con cargas familiares no puedan acudir).

La firma de trabajos aéreos Avialsa también ha dado el paso. Desde la puesta en marcha del plan de igualdad, explica que está revisando la documentación interna y externa, ha elaborado una guía del uso no sexista del lenguaje, los procesos de selección se realizan sin distinción de sexo e involucra a la plantilla en talleres de formación y sensibilización en igualdad de oportunidades, entre otras medidas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de diciembre de 2009