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Reportaje:

La madurez de Marchena

El capitán del Valencia brilla con 30 años como mediocentro tras toda su carrera como central

A Carlos Marchena (Las Cabezas de San Juan, Sevilla, 1979) muchos lo creían tosco, dentro y fuera del campo. Nada más lejos de la realidad. "Es un jugador de los de verdad. Un jugador de equipo, imprescindible", explica el ex seleccionador nacional Iñaki Sáez. A sus 30 años, el capitán del Valencia se descubre, en plena madurez futbolística, como un mediocentro de contención sobrio, seguro, y hasta elegante. Este curso, además, ha exhibido un registro inédito de asistencias desde la medular. Y hasta marcó un gol, contra Osasuna, desde la frontal del área. Marchena, que mañana dirigirá al Valencia contra el Madrid desde la medular con la ayuda de otro medio defensivo, Albelda, nunca fue demasiado popular. "Los jugadores mediáticos están rodeados de cierta áurea por manejar bien la pelota, pero éste es el tipo de jugador que queremos los entrenadores. Si no tienes uno de éstos en tu equipo, estás perdido", explica Iñaki Sáez. Él, que lo conoce bien de las categorías inferiores de la selección, ya lo definió en 1999, cuando la sub 20 ganó el Mundial de Nigeria, como una mezcla entre Beckenbauer y Ayala. "Muchos se quedan con la imagen de contundencia, pero lo vimos en la pasada Eurocopa: movió la pelota muy bien y se adaptó al nuevo estilo de la selección: no tiene problemas para dar buenos pases".

Los técnicos que mejor le conocen destacan su capacidad de trabajo: "Es muy disciplinado. Lo veo muy concentrado, como en la Eurocopa; él y Puyol fueron los mejores centrales del campeonato", opina Jesús Paredes, mano derecha de Luis Aragonés.

Marchena es, además, un referente para sus compañeros, que lo eligieron capitán del Valencia. "Él tiene un plus. Tiene un carácter fenomenal. Y en el campo aprieta en todo momento. No baja nunca los brazos. Hay otros jugadores que son más blanditos", señala Sáez.

El ex seleccionador cuenta que en las categorías inferiores de la roja se sienten orgullosos de él. Allí se formó como defensa. Jugaba de medio en el Sevilla y él lo ubicó de central, posición que ha ocupado prácticamente durante toda su trayectoria profesional. Ahora, como si estuviera completando un ciclo, regresa al centro del campo. Lo mejor, destacan tanto Sáez como Paredes, es su polivalencia: "Sabe interpretar qué debe hacer en cada momento", apunta Sáez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de diciembre de 2009