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"Todos lloran en casa de Aminetu"

La noche del 13 de noviembre, un coche oficial recogió en su casa de El Aaiún a Bachar Ahmed Haidar y lo llevó al aeropuerto, donde su sobrina Aminetu era interrogada por la policía marroquí. "No hablé con ella, porque el wali [gobernador] me dijo que acudiese en calidad de testigo, para que comprobara que no le pegaban. Sólo podía verla y escuchar lo que decía". Al día siguiente, Aminetu fue embarcada rumbo a Lanzarote.

Bachar Ahmed Haidar es hermano del padre de Aminetu. La adscripción política de este hombre de 77 años es clara: fue basha (subgobernador) de la provincia de Tarfaya (colonia española al norte del Sáhara Occidental, entregada a Marruecos en 1958) de 1976 a 1986, los años más duros de la represión de Hassan II contra los saharauis. Después fue alto funcionario del Ministerio del Interior en El Aaiún.

"Como saharaui", dice, "respeto a Aminetu y sus principios. Como autoridad de Marruecos en el Sáhara, lamento su rechazo de la soberanía marroquí. Como tío, me apena mucho su huelga de hambre, que va a llevar su salud a una situación extrema". Asegura que mantiene contacto habitual con la madre y con los hijos de su sobrina. "Todos lloran en esa casa porque temen por su vida. Es normal. Mucha gente siente lo que le está pasando". El anciano se muestra escéptico cuando se le pregunta qué pasará si Aminetu muere: "En el Sáhara han caído muchos mártires. No sé si se producirían disturbios. Sólo Aminetu tiene la solución a lo que está pasando, junto a España y Marruecos".

Llamamiento de los hijos

La frialdad de este hombre contrasta con el llamamiento hecho el martes por los hijos de la activista: "En mi nombre, Hayat El Kossimi, hija de Aminatu Haidar, de 15 años, y en nombre de mi hermano, Mohamed el Kossini, de 13 años, lanzo una llamada urgente a todos los niños del mundo para que nos apoyen y, al mismo tiempo, lanzo nuestra llamada a todas las mamás para que apoyen a nuestra madre, una madre separada de sus dos hijos y en huelga de hambre desde hace 22 días, para que ella pueda regresar a nuestro lado y podamos vivir juntos en paz".

"Es doloroso para mí y para mi hermano enterarnos hoy [por el martes] de la mala noticia de que hoy nuestra querida mamá ha decidido dejar de tomar sus medicamentos, ya que es peligroso para ella. Ayudad a nuestra querida mamá, evitad la tragedia que va a repercutir negativamente en nuestra situación física y psíquica". La letra aumenta de tamaño hasta convertirse en un grito: "¡Queremos el regreso de nuestra mamá!".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de diciembre de 2009