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Reportaje:Estilos

El orgullo de Aragón

Una muestra repasa los 15 años del sello zaragozano Grabaciones en el Mar, un mito del 'indie' español

A Amaral, la primera oportunidad se la dio Pedro Vizcaíno, el dueño de Grabaciones en el Mar. "No es que fuéramos underground, es que éramos lo siguiente. Tocábamos en baretos cutres. Él nos vio y nos llevó de gira como teloneros de Aidan Bartley, un cantautor escocés. De alguna manera fue nuestro primer sello y el que nos hizo sentirnos un grupo de verdad", cuenta Juan Aguirre, la mitad del dúo. Grabaciones en el mar es un sello maño. Acaba de cumplir 15 años y lo celebra con una exposición hasta el 31 de enero en el Centro de Historia de Zaragoza. Portadas de discos, fanzines, cuadros especialmente pintados para la exposición, fotografías... todo un mundo para una discográfica que nace en 1994 cuando Pedro Vizcaíno, dueño de una tienda de discos, decide sacar un epé de El Niño Gusano, el grupo de su socio y amigo Sergio Algora.

Desde entonces, han editado 130 referencias de grupos como La Habitación Roja, Carrots, La Costa Brava, Malcom Scarpa, Deneuve, Bigott... "Yo siempre he dicho que estos 15 años han sido totalmente casuales dada mi falta de profesionalidad. Ni siquiera hemos tenido nunca un departamento de promoción. La verdad es que he tenido bastante suerte", dice Vizcaíno, 40 años. Un tipo peculiar según las fuentes consultadas. "Con Pedro descubrí que aparte de ser fan de los grupos de una discográfica se puede ser fan del tío que la lleva. Es cabezota, con un punto de arrogancia y un poco visionario. Una estrella del rock, bueno, en su caso una estrella del pop", explica Juan Aguirre.

Amaral es una de las estrellas salidas de una ciudad que es la gran tapada del pop español. De aquí, aparte de ellos, son Violadores del Verso, Héroes del Silencio... hasta Santiago Auserón, de Radio Futura, dio sus primeros pasos en la capital del Ebro. "Zaragoza siempre ha tenido muchos grupos. Yo me descojonaba cuando oía hablar del Xixon Sound, eran cinco personas y tenían cuatro grupos, aquí se movían muchas cosas", recuerda Vizcaíno. "Lo que pasa es que han salido supermonstruos que quizás han eclipsado al resto. Aunque no puedo decir más que cosas buenas de ellos. Amaral para mí es un grupo independiente siempre al tanto de lo que pasa, de hecho, ahora llevan de telonero a Copiloto, que es uno de nuestros grupos. Bunbury se desvivió por participar en el homenaje a El Niño Gusano".

El Niño Gusano es sin duda el grupo mítico del sello. Sergio Algora, prematuramente desaparecido en el verano de 2008, creó el nombre de la discográfica, y una de sus referencias, Circo luso, sigue vendiendo ahora lo mismo que en 1995, el año de su lanzamiento. Lleva unas 10.000 copias colocadas y se ha convertido en una referencia inexcusable en cualquier historia de la música española. "En Zaragoza se aprecia más todo lo que viene de fuera. Se ve más el eco que el hecho", dice Sergio Vinadé, que fue uno de los componentes de El Niño Gusano. "Tanto a Pedro como al grupo se nos reconoce ahora. Recuerdo una vez que RCA nos quiso fichar y nos citaron en el hotel Corona de Aragón, que es el más señero de la ciudad. Nos sentimos importantes. Todo había sido tan precario hasta entonces... después volvió a ser igual, pero no sé, aquello fue como decirnos a nosotros, que siempre nos habíamos sentido muy rurales, que éramos algo más", concluye. "Para mí es un sello fundamental. Nunca se ha plegado a los condicionamientos de la industria o de la prensa. Es el último mohicano", asevera Juan Aguirre, con una contundencia inequívocamente maña.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de diciembre de 2009