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Interior investiga si un guardia civil simuló un atentado en Leitza

Un guardia civil de 34 años resultó herido de bala en la madrugada de ayer en un extraño suceso junto al cuartel del instituto armado en Leitza (Navarra). Lo que a primeras horas tenía todas las trazas de un atentado frustrado de ETA gracias al valor de un agente se ha transformado en una investigación para saber si el guardia simuló un ataque.

A las 3.30, un agente alertó de que había recibido varios disparos de unos desconocidos a los que supuestamente descubrió cuando iban a colocar un artefacto contra el cuartel. Salvador M., malagueño de 34 años, tenía un disparo en el brazo izquierdo mientras su chaleco antibalas presentaba tres impactos. Sus compañeros rastrearon la zona y localizaron un tubo de PVC, de los que habitualmente utiliza ETA para lanzar granadas, pero sin iniciador.

La búsqueda permitió hallar vainas percutidas, y entonces empezaron las sospechas. Sólo había cuatro casquillos de la marca Santa Bárbara, habitual de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad (ETA suele utilizar Geko o FN). Además, tras la primera exploración del agente herido, éste no presentaba en el pecho los hematomas habituales tras recibir en el chaleco antibalas impactos de disparos a corta distancia. Estos datos, unidos a lo rudimentario del lanzacohetes incluso para ser de ETA, hicieron que la hipótesis principal, la del atentado, comenzara a perder peso a toda velocidad.

El herido, al que anoche no se le había tomado testimonio por estar hospitalizado, llevaba poco tiempo en Leitza, adonde llegó procedente de Galicia, aunque ya había estado destinado con anterioridad en esa misma casa cuartel. Las fuentes del instituto armado consultadas, aunque muy escépticas sobre la posibilidad del atentado, no quisieron aventurar ayer ninguna conclusión sobre los hechos. Un agente del cuartel de Leitza, Juan Carlos Beiro, fue asesinado por ETA en septiembre de 2002.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 30 de noviembre de 2009