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Reportaje:12ª jornada de Liga: el gran clásico

Aniversario de un campeón

El Barça celebra hoy su 110º cumpleaños con un equipo coral en el que el estilo es más importante que las individualidades

Animado por la deslumbrante victoria sobre el Inter, el barcelonismo se exige una victoria sin concesiones ante al Madrid (19.00, Canal + Liga y Gol TV). La hinchada renovó la fe en el equipo de tal manera que la alineación de Messi y también de Ibrahimovic se plantean como una cuestión circunstancial y no existencial. "Podemos ganar al Madrid con Leo o sin él", subraya Guardiola, que dispone del plantel al completo y no cantará la alineación hasta que llegue al Camp Nou quizá porque aún le da vueltas, métodico y detallista como es el técnico.

El egoísmo de cualquiera de las estrellas azulgrana se ha rebajado después de la actuación coral frente a la escuadra de Mourinho y, a día de hoy, en los círculos futbolísticos más ortodoxos se insiste en la necesidad de que el Barcelona juegue con la misma intensidad y velocidad del martes por encima de las individualidades. De la misma manera que Cristiano Ronaldo parece imprescindible en el Madrid, Messi no necesariamente tiene que ser titular si no está plenamente recuperado en un Barça cuyas referencias son Xavi e Iniesta. La Pulga es el futbolista desequilibrante, el mejor jugador del mundo cuando el equipo está en onda, y sus últimas actuaciones avalaban el respiro que le llegó por una lesión.

Guardiola sólo decidirá a última hora si alinea a Messi e Ibrahimovic

Así están las cosas en los dos bandos, señal de que defienden modelos antagónicos, prueba de la importancia del partido de hoy. Al Madrid le avalan las cifras: es líder, sólo ha recibido cuatro goles en cancha ajena y en los últimos diez años no ha encadenado dos derrotas seguidas en el estadio barcelonista. "No ocupa la cabeza de la Liga por casualidad", afirma Guardiola; "hace muchas cosas bien. Tiene una buena organización defensiva y puede jugar a dominar o a la contra". Las sensaciones, en cambio, están de parte del Barcelona, mucho más estable, capaz de jugar sin defensas naturales en la final de Roma y sin sus delanteros titulares contra el Inter. "Hay un run-run general de que somos mejores, más bonitos, pero es el Madrid el que va primero", insiste Guardiola. Los madridistas, ciertamente, ocupan el liderato mientras que los azulgrana son los campeones, una diferencia capital para entender el discurso de ambos clubes.

A Pellegrini le amenaza de alguna manera el síndrome Cruyff, el mismo que en la temporada 1990-91 provocó la destitución de Antic en Chamartín porque el fútbol del Barcelona tenía más eco que el liderato del Madrid. Guardiola no sólo ha modernizado el fútbol del equipo azulgrana, sino que se presenta como uno de los referentes de una sociedad catalana falta de liderazgo. Hay varias encuestas que le sitúan como el presidente ideal para el Barça.

El discurso de Laporta ha acentuado, por otra parte, la carga simbólica del Barcelona, de manera que el partido contra el Madrid adquiere de nuevo un tono de contencioso superlativo para una gran parte de la afición catalana en un momento político delicado. Las circunstancias han provocado curiosamente que el clásico coincida con el aniversario de la institución: hoy hace 110 años que se fundó formalmente el FC Barcelona en el gimnasio Solé. Los cumpleaños del club, así como las fiestas de guardar, en cualquier caso, no siempre han sido generosos con el equipo. El año del centenario, por ejemplo, el Atlético ganó en el Camp Nou de penalti (0-1) y hubo un tiempo en que incluso se evitaron actos como el saque de honor porque llevaban mal fario.

Ocurre que, con el tiempo, el barcelonismo ha dejado de sentirse víctima o practicar el victimismo para convertirse en equipo hegemónico por su impacto futbolístico y social. El equipo de Guardiola ha asumido la condición de favorito, al punto que hasta el momento ha ganado todas las finales que se le han planteado, empezando por la del año pasado en el Bernabéu (2-6) y acabando con el encuentro del Inter (2-0). Y aunque el partido de hoy no decide un título, sí se considera clave para marcar una tendencia en la Liga y, sobre todo, para medir la fuerza de Pellegrini.

Recuperado Cristiano y ausente Eto'o, un ariete que se la tenía jugada a Casillas, el Madrid se presenta muy chulo a la cita. Al Barça le alcanza con remitirse a Xavi y a la renovación de Iniesta para transmitir confianza a su hinchada porque el ante manchego evoca la postal de Stamford Bridge. Igual ni siquiera fuerza la alineación de Messi, el sueño de Florentino Pérez para el próximo año.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de noviembre de 2009