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Entrevista:XAVI | Centrocampista del Barcelona | 12ª jornada de Liga: el gran clásico

"El Madrid tiene mucha jeta"

Por una de las puertas de la sala de prensa de la ciudad deportiva Joan Gamper, un módulo prefabricado, asoma Xavi Hernández (Terrassa, Barcelona; 1980). Lleva 45 minutos con Andy Mitten, un periodista británico. "Espera, que me hago unas fotos". De vuelta, se disculpa. Es viernes y son las 14.15. Acaba de saberse que ha sido galardonado con el Balón de Bronce por la revista France Football y faltan dos días para que juegue con el Barcelona contra el Madrid el 18º clásico de su carrera. Xavi habla sin descanso de un partido que le apasiona.

Pregunta. Felicidades. ¿Qué tal sienta un Balón de Bronce?

Respuesta. Hambriento. Tengo hambre. Pero... gracias. Es cierto, un premio como ése no te lo dan todos los días. Aunque yo sólo sé lo que he leído. Nadie me ha dicho nada. No sé. Pero, si es cierto, es un orgullo. Dependo del equipo y si el equipo funciona... Si no tengo compañeros a los que pasar la pelota, no tiene sentido que juegue. Pero tendríamos que ser más jugadores del Barça. En el podio falta Andrés. Iniesta es un futbolista enorme. Pero es un privilegio estar entre los tres mejores futbolistas del mundo. Nunca me habría imaginado verme en una foto como ésa.

"Atacan seis y te dices ¿adónde van? No te das cuenta y te han metido dos goles"

"De los madrileños envidio su positivismo. Son chulitos y nosotros muy sufridores"

"Hemos de jugar bien o no ganamos. A ellos les van los partidos muy desordenados"

"Cuando ganas, se te valora el triple. Incluso los demás futbolistas no te miran igual"

P. Y todo, pase a pase.

R. ¡No sé hacer otra cosa! Yo no juego para buscar esos premios. Yo quiero que el equipo gane. Nunca me he planteado recibir un Balón de Bronce o que me tuvieran en cuenta para el FIFA World Player. A mí eso me es igual, pero, si llega, mejor. ¡Ahora resulta que soy mediático y que Iniesta y yo estamos de moda! Pero Andrés, a los 18 años, ya era un futbolista enorme. Yo llevo 12 en el Barcelona...

P. ¿Siempre ha jugado igual?

R. Básicamente, sí. Hubo un tiempo en el que jugaba más atrás, pero siempre he aportado lo mismo. Ahora llego más, juego más cerca del área. Pero la diferencia no es ésa. La diferencia es que ahora ganamos. El hecho de ganar cambia al futbolista. Se te valora el triple. Ganas y eres, ¡uuuy!, ¡buenísimo! Hasta para los demás futbolistas. No te miran igual.

P. ¿Al Barça le miran diferente ahora que hace tres años?

R. Sí, es algo que se nota. Ahora es una maravilla ser jugador del Barça. Es la primera vez que me pasa ese reconocimiento tan enorme. Vas a la gala de la UEFA, en Marca, en la LFP, en el Centenario... Se te acercan compañeros, ex futbolistas, veteranos... Que te agradezcan como jugamos, aunque no sean del Barça, ¡eso es lo más grande! "Y con gente de casa y tan humildes", te dicen... Eso es un orgullo, pero esto es el premio a la escuela del Barcelona.

P. ¿El qué?

R. Que te reconozcan que, además de jugar bien, tu comportamiento es elegante cuando ganas y cuando pierdes, que respetas un fútbol y unos valores. Ése es mi mayor orgullo, el premio a La Masía, a las enseñanzas que recibí de Vila, Benaiges, Tort, Vilaseca... Y ahora, de Pep.

P. ¿Se le nota la escuela?

R. Sí, Guardiola es un claro exponente de esa cultura. Somos alumnos privilegiados de una escuela, es evidente.

P. ¿También Busquets?

R. Él tiene algo más. A Busi lo ves y dices: "Éste no vale un pito. No tiene ni estilo". Pero ve el juego antes que nadie, de primera siempre. Con lo largo que es, medio encorvado, cayéndose pero siempre con la cabeza levantada... Necesita ver el campo, donde estamos y luego decide. Y siempre bien. Pero, además, es un cabrón. Mete la pierna, va al choque, es puta, de barrio. Esa picardía se tiene o no se tiene.

P. ¿Y en el Madrid la tienen?

R. Sí, la tienen Ramos. Pepe... La tiene Raúl. Saben cuándo protestar, cuándo tirarse al suelo y parar el partido... Yo no sé hacerlo. Eso también se tiene o no se tiene.

P. Raúl no jugará de entrada esta noche.

R. No sé, pero el Madrid, juegue quien juegue, es el Madrid.

P. ¿Es capaz de recordar los entrenadores del Madrid que ha visto en un clásico?

R. ¿Desde que juego en el Barça? ¡Ufff! Hiddink, Capello, Schuster, López Caro, Juande... Me dejo alguno...

P. Luxemburgo, García Remón... ¿El Madrid es el Madrid lo entrene quien lo entrene?

R. Hombre, el Madrid es el Madrid siempre. Siempre ha tenido tres o cuatro jugadores capaces de marcar la diferencia. He oído muchas veces: "Este año toca goleada". Y siempre he pensado: ¡Uns collons goleada! ¡Uno-cero y gracias, máquina, que es el Madrid!

P. ¿Qué envidia del Madrid?

R. Más que del Madrid, de los madrileños. Envidio su positivismo, esa chulería que tienen que les permite decirte absolutamente convencidos: "Te-va-mos-a-ga-nar" [imita el acento castizo]. Nosotros estamos pensando: "Ay, ay, ay". Somos unos sufridores y ellos son muy chulitos. Después se la comen con patatas, pero da igual: al siguiente partido vuelven a pensar que son el Re-al-Ma-drí. Eso me fascina. Históricamente, ese positivismo le ha dado muchos partidos al Madrid. Yo tenía una teoría: Liga igualada, Liga para el Madrid. Afortunadamente, Guardiola nos ha inculcado otra idea. Estamos superseguros de lo que hacemos y vamos a morir por nuestra idea. Contra el Madrid no se duda. Así que vamos a por ellos. Intensidad, ritmo... O jugamos muy bien o no ganamos. Ellos son supercompetitivos y ganan jugando como sea. Por su jeta.

P. ¿Perdón?

R. El Madrid tiene mucha jeta. Atacan seis con un descaro que te dices ¿adónde van? Y no te has dado cuenta y te han metido dos. El único año que les he visto ordenados fue al pasado, pero parecían un equipo pequeño, todos atrás. Normalmente, el Madrid te juega siempre de tú a tú. El mejor Madrid que he visto era el de Zidane Roberto Carlos, Beckham, Ronaldo... Nos dominaban. Pero les empatamos con un gol mío de churro. Eran mejores, pero les plantamos cara. Estos partidos van como van.

P. ¿Hoy espera desordenado al Madrid?

R. Espero imponer nuestra personalidad. Tenemos muy buen equipo y, si presionamos, el talento sale juegue quien juegue. Pero hay que ir desde el primer minuto a presionar arriba. A ellos les va bien desordenar los partidos, romperlos. Son conductores de la pelota. Nosotros tenemos que jugar como un acordeón, sin partirnos, que sufrimos. Si los de delante ayudan, todo es más fácil. El problema es que cuando te crees que los tienes aparece Iker. Es impresionante su confianza en sí mismo.

P. ¿El gol de Pedro contra el Inter es el paradigma de la teoría del tercer hombre?

R. Efectivamente. Antes de que me la diera sabía que buscaría a Alves y pensaba: "Que corra, que se la pongo". Lo vio, zigi-zaga, pim-pam, gol. Era una pared con el tercer hombre, pero llegó a Pedro.

P. ¿Qué tiene Pedrito?

R. Que es listo y se ha criado con Pep. Sabe cuándo cerrar, cuándo abrir...

P. ¿Se planteará dejar la selección española tras el Mundial como también se lo plantea Puyol?

R. Aguantaré mientras el cuerpo aguante y sea útil, hasta que vea que no pinto nada. Si llego al Mundial de 2014, cojonudo. Ya sabe, con la selección, compromiso cero... [dice con ironía].

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de noviembre de 2009