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Reportaje:

Luz sobre 1939

La Guerra Civil es un género superventas que los historiadores tratan de divulgar con rigor, en unas jornadas, frente a teorías revisionistas

Poco podía sospechar en 1992 Julián Casanova, quien por entonces trataba de encontrar editorial para un libro sobre el fascismo y la violencia en Aragón entre 1936 y 1939 (se lo llegó a ofrecer gratis al Gobierno autonómico, sin éxito), que la Guerra Civil Española se convertiría una década más tarde en un género superventas.

Y a juzgar por el lleno de ayer en la apertura de las jornadas 1939. La oscuridad al final del túnel, que se celebran en la Facultad de Historia de la Universitat de València, el interés va mucho más allá del público adicto a ciertas obras que se venden como rosquillas en librerías y centros comerciales.

"No hay que caer en su juego de consignas. Pero sí hay que contestar desde la historiografía, porque sino este movimiento revisionista, que yo prefiero llamar neofranquista, porque se basa en recuperar la visión del régimen sobre la Guerra Civil, va ganando terreno social", afirma Javier Navarro, coordinador de las jornadas junto al también profesor Julián Sanz.

"El movimiento neofranquista gana terreno; hay que contestar"

La mujer republicana pasó de ser miliciana a 'madre coraje'

"Se han estudiado mucho los aspectos políticos, militares, diplomáticos de la guerra... Pero sobre la historia social, la de la vida cotidiana, queda mucho por hacer", añade Sanz.

Algunas cuestiones se dibujaron ayer. La visión de la mujer en el bando republicano, que empezó de miliciana con un fusil al hombro y acabó como una madre coraje que mantenía el país a flote en las fábricas, tras la decisión del Gobierno de alejarlas del frente. Una decisión que tuvo mucho de "moral" (señaló la profesora Ana Aguado). Las graves tensiones internas en el PSOE, un "cainismo" que facilitó el sorpasso del PC, erigido en líder de la lucha antifascista (Sergio Valero). O las muchas cuestiones (en parte arrastradas desde el siglo XIX) que la II República trató de resolver con reformas que hubiesen necesitado la tranquilidad y el tiempo que el golpe de Estado le negó (Albert Girona).

Casanova, catedrático de la Universidad de Zaragoza, pidió a los alumnos (sentados hasta en los pasillos) que se esfuercen en vencer tres planteamientos muy extendidos. "El primero es el modelo bronca; el de aquellos que no saben nada pero gritan". Un patrón que se ha introducido en los blogs y cuyas consecuencias, dijo el profesor, calibraremos a medio plazo. "El segundo es el modelo fifty-fifty. El de aquellos que cuando oyen hablar de represión franquista dicen enseguida: '¿Y Paracuellos? ¿Y Carrillo?". Su bastión, dijo, se halla en la extrema derecha de Madrid.

"El tercero, y el que más me preocupa, afirma: 'con la que está cayendo, ¿para qué vamos a hablar de esto?' Es el modelo Rajoy: 'mirad al futuro, no al pasado'. Desde ese punto de vista, el estalinismo y el nazismo no se habrían estudiado".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de noviembre de 2009