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Entrevista:JOAQUIM CHISSANO | Ex presidente de Mozambique

"China invierte en África porque se lo hemos pedido"

Fue el primer estudiante negro en el Liceo Salazar de la entonces Lourenço Marques, hoy Maputo, y uno de los primeros universitarios africanos en la metrópoli portuguesa. Al joven nacionalista le aguardaba el exilio en Francia y Suecia, la lucha armada con la guerrilla del Frelimo en pos de la independencia a Mozambique. Ministro de Exteriores durante una década, sucedió al marxista Samora Machel en la presidencia de su país en 1986. Joaquim Chissano impuso una línea de pragmatismo político para poner fin a 15 años de guerra civil en 1992, hasta que en 2005 se retiró del poder.

El Frelimo acababa de confirmar su victoria por goleada en los comicios frente a una dividida oposición mozambiqueña cuando Chissano -con 70 años y uno de los principales mediadores de la ONU en los eternos conflictos africanos-, conversó con EL PAÍS en la capital de España, donde asistió la semana pasada a la conferencia de ex mandatarios del Club de Madrid.

"La experiencia de mi país me ayuda a negociar en Congo, Uganda o Sudán"

"Las partes enfrentadas en Madagascar firmaron en Maputo una Carta de Transición, para formar un Gobierno de unión nacional con el mandato de preparar unas elecciones, pero el reparto del poder aún sigue siendo complicado", explica para disculpar un pequeño retraso a causa de una llamada telefónica. La revuelta desatada por la destitución de Andry Rajoelina, el alcalde de la capital, Antananarivo, desembocó en enero en una intervención militar que se saldó con centenares de víctimas.

"La experiencia de Mozambique me ha ayudado para mediar en Congo, en Uganda, en Sudán, en Kenia, en Guinea-Bissau y ahora en Madagascar. Se trata, ante todo, de acabar con la tensión", recapitula el ex presidente. "En Madagascar unos me decían que no iban a dialogar nunca con quienes consideraban terroristas. Yo les replicaba que hay que negociar hasta con los peores enemigos. Yo lo hice con los militares portugueses, con los regímenes racistas de Ian Smith y Peter Botha y con la guerrilla rival de la Renamo, después de una guerra civil que causó un millón de muertos en Mozambique".

Chissano apela una y otra vez a la gente: "En mi país fue necesario un proceso de reconciliación porque el pueblo quería la paz. No hubo sólo un compromiso entre dirigentes. Creo que si hay voluntad política se pueden solucionar los conflictos más complejos". En 2007 fue el primer ex mandatario en recibir el premio Mo Ibrahim, concedido a ex presidentes africanos por sus valores democráticos. El premio ha sido declarado desierto en 2009.

Niega que después de la era de lucha por la independencia África esté cayendo en un nuevo tipo de colonialismo económico. "No he oído en África ninguna queja sobre la presencia de China, y sí sobre la falta de inversiones internacionales", asegura. "Los inversores chinos han venido porque se lo hemos pedido y su presencia nos beneficia, y mucho. También a ellos, claro está".

Pero los procesos de descolonización aún colean en África. "La cuestión del Sáhara Occidental sigue siendo un problema. Espero que con el tiempo haya una solución, aunque la situación es embarazosa porque la RASD [el Estado autoproclamado por el Frente Polisario] es miembro de la Unión Africana, y Marruecos ha abandonado esta organización".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de noviembre de 2009