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Irán acusa de espionaje a tres ciudadanos estadounidenses

Teherán / Berlín

Irán acusó ayer de espionaje a tres excursionistas estadounidenses que habían entrado en el país en julio pasado por la frontera con el Kurdistán iraquí, informó ayer la agencia oficial de noticias Irna citando al fiscal general de Teherán, Abas Yafari Dolatabadi. La secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton, replicó desde Berlín que "no hay pruebas que respalden la acusación" y pidió a las autoridades iraníes que actúen guiadas "por la compasión".

Shane Bauer, de 27 años; Sarah Shourd, de 31, y Josh Fattal, de 27, fueron detenidos el pasado mes de julio cuando pasaron a Irán desde el norte de Irak. Sus familias afirman que cruzaron la frontera accidentalmente. Desde entonces, Washington ha demandado su liberación al alegar también que eran excursionistas que habían entrado en territorio iraní por error.

"Los tres están acusados de espionaje", dijo Dolatabadi, quien añadió que la investigación sigue abierta y que en breve se conocerán novedades. De ser considerados culpables, los tres podrían ser condenados a la pena capital. El fiscal informó también de que está siendo investigado el caso de un estudiante danés detenido el miércoles en una manifestación opositora con ocasión del 30º aniversario de la toma de la Embajada de Estados Unidos.

"Seguimos apostando por una solución diplomática. Es demasiado pronto para pensar en otras medidas", dijo Clinton, quien añadió: "En nombre de los tres jóvenes y de sus familias, renovamos nuestra petición de compasión al Gobierno iraní".

El caso de los estadounidenses añade un nuevo elemento de tensión a las críticas relaciones que Teherán mantiene con Occidente, que le exige una respuesta sobre el preacuerdo nuclear de Viena, y al que atribuye estar detrás de la peor revuelta que ha sacudido el país en tres décadas, tras las elecciones presidenciales del pasado 12 de junio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de noviembre de 2009