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Reportaje:

Los bancos quieren el negocio de las cajas

El sector se debilita por el escándalo de Caja Madrid y el complejo rescate de CCM

"Lo que está en juego es el futuro de las cajas. Es mucho más que lo que pasa con una entidad, como Caja Madrid. Se trata de si los bancos se quedan con el negocio de las cajas. Creo que estas entidades son muy importantes para la sociedad, sobre todo para los más desfavorecidos y su inclusión social", comenta José María Martínez, secretario general de Comfia CC OO, sindicato mayoritario en el sector.

Las cifras demuestran que las cajas tienen más presencia y negocio que los bancos en zonas rurales y con los pequeños clientes. Este sindicalista también recuerda que las cajas tienen importantes participaciones industriales, golosas para los bancos y empresas. "Los grupos empresariales prefieren ser dueños antes que clientes", dice Martínez, que recuerda que las cajas garantizan un alto nivel de competencia en el mercado financiero.

Las alarmas han saltado porque las cajas son líderes en volumen de negocio

El Banco de España urge medidas voluntarias o llegará la intervención

Martínez no es el único que pone la voz de alarma pero es el que más claro habla. Cada vez son más los ejecutivos financieros de ambos lados (o bandos) que reconocen que detrás de la reorganización del sistema financiero está la mejor oportunidad de que los bancos se queden con el negocio de las cajas. Una vieja ambición, que ahora es más atractiva si además se sanean los activos malos con los 99.000 millones del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB).

Desde el punto de vista financiero, para los banqueros no es positivo el escándalo en torno a la presidencia de Caja Madrid, una entidad con casi 200.000 millones de activo. Sin embargo, lo valoran como un duro golpe para el sector. Creen que las cajas están heridas de muerte por la injerencia política y el escándalo público que han supuesto algunas actuaciones y no quieren perder la ocasión. Las cajas ya controlan más depósitos y créditos (excluyendo la banca mayorista) que los bancos. Hace sólo tres años que traspasaron esa línea roja y se dispararon todas las alarmas. Desde entonces el enfrentamiento se ha recrudecido. Entre los banqueros se recuerda el caso de Alemania, donde los bancos regionales de los Länder han acogotado a las grandes entidades, que sólo tienen el 25% del mercado entre todas. Cristóbal Montoro, portavoz económico del PP, lo ha dicho claro: "Si no se cambian las normas, las cajas se convertirán en bancos regionales y eso será muy malo para ellas".

En opinión de los bancos, sus competidoras no juegan limpio por cuatro razones: compiten con ventaja ya que pueden ofrecer tipos más altos que los de mercado: hasta julio pagaban un punto más en depósitos de empresas y 0,60 puntos para los particulares; no están controladas por el mercado porque no cotizan; ellas pueden comprar bancos pero no a la inversa y, por último, sólo reparten el 18% del beneficio para la obra social (que algunos consideran marketing encubierto) frente al 45% o el 50% de distribución de dividendos bancarios. Con este esquema, dicen los banqueros, se han ido capitalizando en los últimos años y han financiado su rápida expansión.

Las cajas discrepan. Argumentan que, ante el supervisor son tratadas igual que los bancos, por lo que cuidan su negocio y solvencia, como demuestra que triplican el mínimo de las provisiones exigidas por la normativa, recuerda el director general de la Confederación de Cajas de Ahorro (CECA), José Antonio Olavarrieta. El core capital, los recursos propios de máxima calidad para hacer frente a los riesgos, es del 7,08% de media hasta agosto, por encima del mínimo exigido, dice Olavarrieta.

Desde los cuarteles generales de los bancos se sigue con detalle las operaciones entre cajas de diferentes regiones. Hasta ahora destacan dos: el holding creado entre Caja Navarra y CajaCanarias con sede en Madrid y, sobre todo, la absorción de Caja Castilla La Mancha por parte de Cajastur. Tampoco se olvidan los problemas que está demostrando Cajasur para unirse a Unicaja.

La conclusión es que la naturaleza jurídica de las cajas es imperfecta y nada flexible para las fusiones que exige el momento actual. La prueba, según fuentes bancarias, es que para salvar CCM de la quiebra, han tenido que trasladar todos sus activos a un banco (ver gráfico). "Esto demuestra que la estructura jurídica de las cajas no permite fusiones de entidades de diferentes autonomías. Sobre todo si a la que hay que ayudar es más grande que la que le socorre. Si se hubieran fusionado Cajastur con CCM, ésta hubiera gobernado la entidad resultante. Absurdo", dice un ejecutivo de un gran banco.

Algunos directivos de cajas coinciden en ese punto. Incluso los presidentes de las mayores entidades de ahorros -a través de un comunicado oficial de la CECA- han pedido a gritos que se acabe con la injerencia de los políticos, que se reduzca su presencia y que se busquen fórmulas para elevar el capital. Es decir, que se reforme la Ley de Cajas.

Pero los banqueros no creen posible este paso por la falta de consenso político. "Sin reforma legal, la crisis acentuará su debilidad", advierten. En este sentido recuerdan que los cambios regulatorios internacionales que se avecinan, que pedirán más capital, van contra las cajas. Alfonso García Mora, socio de Analistas Financieros Internacionales (AFI), cree que es clave la emisión de cuotas participativas con derechos políticos. "Este paso supondría aumentar capital y frenar la injerencia política, a la vez que permitiría mantener la naturaleza política".

En el rescate de CCM se ha mantenido su naturaleza jurídica, pero se ha quedado sin actividad financiera. Esta situación ha levantado ampollas en algunos sectores, pero, como dijo la presidenta regional del PP, María Dolores de Cospedal, la situación es clara: "Hay dos opciones, la liquidación de CCM o el proyecto de Cajastur". Este es un mensaje que también traslada el Banco de España. "Urge que las entidades con dificultades se planteen estrategias de viabilidad. De lo contrario intervendrá el FROB", como recordó Miguel Ángel Fernández Ordóñez, en San Sebastián. La participación del FROB supone entrada en el capital de una caja con cuotas, convertibles en acciones, que despúes podrían venderse en el mercado... a un banco, por ejemplo. Es decir, o las cajas se mueven o sus rivales sacarán tajada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de noviembre de 2009