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Reportaje:

La corrupción deprime al tripartito

El 'caso Pretoria' ahonda el pesimismo de un Gobierno tocado por la crisis

"Este Gobierno ha trabajado bien, paso a paso pero no ha sabido transmitir lo que hacía... íbamos justos, ahora sólo nos faltaba esto". Lo decía esta semana un miembro del Gobierno catalán en una conversación informal y "esto" no es ni más ni menos que los casos de corrupción que han tenido Santa Coloma de Gramenet como epicentro pero que están haciendo temblar todo el sistema de partidos de Cataluña. Y el tripartito no escapa a ello. El pesimismo se ha adueñado de los partidos del Gobierno a un año de las elecciones, un año en el que la crisis económica seguirá pesando como una espada de Damocles y que desde hace 10 días compite en protagonismo con la corrupción. "No es un panorama favorable, pero se puede remontar", insistía el mismo consejero.

Montilla pide a los empresarios que se impliquen en la lucha anticorrupción

Pero el trabajo será duro. Con la detención del alcalde de Santa Coloma, Bartomeu Muñoz, el PSC teme ver apagada definitivamente su estrella en los municipios del área metropolitana de Barcelona, unas localidades que en las elecciones autonómicas de 2006 ya flojearon en su apoyo a la candidatura de José Montilla y que fueron clave en el descenso electoral del partido. La convención de alcaldes que hoy celebra el partido en Barcelona, inicialmente destinada a dar un impulso a un Jordi Hereu en horas bajas, responde en buena parte a un intento para que la potencia del partido en el ámbito municipal se traslade a las autonómicas de 2010.

Esquerra e Iniciativa no han salido salpicadas por el caso Pretoria, pero la sombra de la corrupción es alargada y los dos temen pagar por aquello de que "todos los políticos son iguales". Ambos partidos se han esforzado estos días en recordar que han sido los principales impulsores, en el Parlament y en el Congreso, de cambios en la ley electoral y en pedir medidas de transparencia a los partidos. Pero las encuestas tampoco les son favorables. ERC, sobre todo, está pagando su división interna y la aparición de satélites independentistas como el Reagrupament de Joan Carretero o las CUP localmente.

El Gobierno sabe, por tanto, que está en una difícil tesitura por una doble razón: porque las encuestas avisan de que el tripartito no suma mayoría absoluta y porque las elecciones se celebrarán en plena recesión. Por todo ello, Montilla ha reduplicado sus esfuerzos para lavar la imagen de la política. En la inauguración de una exposición sobre infraestructuras, pidió "ayuda" a los empresarios tras los últimos escándalos. "Ayudaos y ayudadnos a ir más allá del cumplimiento de la ley en materia de transparencia, buenas prácticas y buen gobierno y a afrontar la regeneración moral y ética que nuestra sociedad demanda", apuntó. "Tolerancia cero con la corrupción en la política y en la empresa". En ese sentido, Montilla, en su calidad de primer secretario de los socialistas, envió ayer un correo electrónico a sus compañeros de partido en el que les anuncia nuevas medidas para ahuyentar la corrupción. "La irritación, el desánimo e incluso la vergüenza, nos pueden paralizar y desmotivar en muchos casos. No lo tenemos que hacer ni lo vamos a hacer", dijo apelando con orgullo a su pasado como alcalde.

Los mensajes de Montilla coincidieron con la difusión de un comunicado de la familia de Lluís Prenafeta que defiende su inocencia asegurando que sólo actuó como intermediario para la compra de unas fincas. "Ni pertenece a ninguna trama ni ha ejercido tráfico de influencias. La intermediación inmobiliaria no es ningún delito", señala la nota que pide la libertad tanto para Prenafeta como para Macià Alavedra por su edad, porque no hay riesgo de fuga ni de destrucción de pruebas después de que los agentes registraran sus casas y despachos durante 10 horas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de noviembre de 2009