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Entrevista:ALMUERZO CON... PILAR PÉREZ BREÑA

"Los virus me dan sensación de aventura"

Siempre se ha dedicado a los virus. Lo cuenta rodeada de probetas, frascos y máquinas en uno de los laboratorios del Instituto de Salud Carlos III de Majadahonda. Pilar Pérez Breña (Garrovillas, Cáceres, 1944), jefa de virología del Centro Nacional de Epidemiología, casi no da abasto desde que se detectó el primer caso de nueva gripe, en abril. Tanto es así, que a las tres y pico de la tarde de un viernes la hora de marcharse parece lejana. Pero el estómago, que no entiende de horarios, protesta y la pausa se hace necesaria. En la cafetería del Carlos III no queda apenas nadie. La microbióloga revisa las desangeladas alacenas del autoservicio. No hay mucho donde elegir, y se apaña con una ensalada y un filete a la plancha que le hace la cocinera, a pesar de que están cerrando.

La viróloga jefa del Carlos III llevaba años esperando una gripe como el H1N1

No hay problema. Está cansada pero contenta. El H1N1 es el responsable de que aparque a ratos su despacho lleno de papeles, libros y cuadernos y se haya enfundado de nuevo la bata verde de investigadora de campo. Y le encanta. Mientras aliña la ensalada echa la vista atrás y cuenta que estudió Farmacia y que fue un libro, Cazadores de microbios, de Paul de Kruif, que narra las peripecias de 14 investigadores, lo que le hizo dedicarse a analizar virus como el que ahora ocupa páginas y páginas de los periódicos. "Cuando empecé, los virus eran menos conocidos que las bacterias, y eso me dio una sensación de aventura de laboratorio".

Una aventura que desde hace seis meses está prácticamente centrada en el H1N1. "Ya está empezando a ser un viejo conocido", bromea. El Carlos III ha sido, desde el inicio de la pandemia, el centro de referencia de la enfermedad. Allí, al principio, se hacían todos los análisis que confirmaban el contagio del virus. Tanto es así que Pérez Breña y el resto de trabajadores del centro han tenido que trabajar noches y fines de semana. Apenas ha tenido vacaciones. "Esta etapa está siendo muy interesante. Me ha permitido vivir un cambio muy importante en los virus gripales que infectan al hombre", dice. Tanto, bromea, que sobre todo al principio se le olvidaban las cosas. "Cuando salía del trabajo me despistaba muchísimo. O iba a la compra y me dejaba la mitad de las cosas. Mi marido, que es quien suele olvidarse algo cuando va al supermercado, ya se reía", dice. Tiene dos hijas. "Y ambas están embarazadas", sonríe.

Pérez Breña saborea las palabras al hablar. Es muy didáctica. Le gusta "destripar" para su interlocutor al H1N1. Este "virus mestizo" que, como un collage, agrupa cuatro virus distintos. Mientras come a cucharaditas la macedonia cuenta que llevaba tiempo esperándolo. Casi desde que comenzó a trabajar en gripe, hace más de 30 años. "Pero la pandemia no está siendo tan trágica como siempre imaginé. Menos mal. Aunque este virus es imprevisible y la situación puede cambiar", dice. Explica que la gripe nos enseñará a enfrentar la próxima pandemia.

La viróloga deja el cuenco de fruta y cambia el tono. El H1N1, que en España ha causado 54 muertes, puede ser muy grave en los países en desarrollo. "Nos hace ver su fragilidad y la necesidad de tomar medidas globales. Debemos ser solidarios y compartir". Y se va. En el laboratorio esperan 14 muestras de fluidos que debe analizar para saber si sus dueños tienen la famosa gripe A.

Cafetería Instituto de Salud Carlos III. Madrid

- Dos ensaladas.

- Ternera a la plancha.

- Fruta en almíbar y manzana.

- Dos aguas.

Total dos menús: 10,60 euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de octubre de 2009

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