Las tramas delictivas en las Administraciones

Un comisionista incombustible que colecciona cuadros

Garzón apunta a Luigi como cerebro de la trama

"¡¿El Luigiiiiiiiiiii?!". Martes 27 de octubre. La exclamación salta de estand a estand en el salón inmobiliario Meeting Point. Todo el mundo le conoce. De oídas, claro. Vuelve a estar implicado en un caso de corrupción y la investigación del juez Baltasar Garzón apunta a que el ex diputado del PSC Luis García Sáez, Luigi (Camas, Sevilla, 1954), es el presunto cerebro de la trama.

A finales de los años noventa, García fue acusado, como dueño de la promotora AGT, de cometer una estafa con obras públicas. El PSC le expulsó y el caso se archivó. "Se dedicaba a hacer de comisionista en obras públicas de ayuntamientos socialistas del área de Barcelona pero con CiU en la Generalitat", aseguran dos fuentes que le conocieron. "Los chorizos no se agotan, son incombustibles", añade un reconocido urbanista. Prefieren no identificarse pero coinciden en que ya en esa época tenía buenos contactos tanto con el PSC como con CiU gracias a su paso por el Parlamento catalán.

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García Sáez llevaba unos días sin aparecer por el despacho del centro de Barcelona de City Actividades Inmobiliarias, la firma de la que es administrador. Sus vecinos en el edificio de despachos le describen como un hombre de buenos modales, trajes y relojes. Que suele comer pronto en el Cinco Jotas de la rambla de Cataluña y colecciona arte. Tiene el despacho en un ático, lleno de cuadros. "Modernos", añaden sin más.

En el Parlamento de Cataluña, donde permaneció tres legislaturas, entre 1980 y 1992, fue secretario de la Mesa y durante la segunda fue interventor: controlaba las cuentas de la Cámara autónoma.

Su condición de parlamentario le permitió, además, conocer triquiñuelas legales de la Administración, ya que participó en la redacción de leyes sobre los sistemas de control de la Generalitat, como el de los inspectores fiscales.

Luis García, en 1999 en un juzgado de Barcelona.
Luis García, en 1999 en un juzgado de Barcelona.JOAN GUERRERO

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