Cosa de dosColumna
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Lógica

¿Y si las empresas televisivas fueran el último reducto del raciocinio? Puede sonar extraño, pero casi todo lo que hacen tiene su lógica. El objetivo es ganar dinero y para eso hace falta audiencia. Si un programa no funciona, se lo cargan. En algunos casos, lo hacen demasiado tarde: 90-60-90 (Antena 3), que acaba de pasar a mejor vida, ha durado en exceso. En otros casos, la sentencia es sumarísima: De repente, los Gómez (Telecinco) duró dos emisiones antes de verse relegada al canal FDF, y Los exitosos Pells (Cuatro) sobrevivió una semana. No hablamos de calidad, sino de rentabilidad. Escenas de matrimonio era un bodrio espantoso, pero había quien lo veía. En fin, en las teles ocurren cosas que cualquiera puede entender.

Miren, en cambio, lo que dijo ayer María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP: "Las declaraciones sobre los asuntos que tienen que ver con el PP se deben hacer en el seno de los órganos del partido, no en público". De Cospedal se refería a unas palabras del vicealcalde madrileño Manuel Cobo, hombre de Gallardón, que no debieron gustar a Esperanza Aguirre. El tono de Cobo, desde luego, era áspero. Pero la secretaria general no criticó el tono, sino la falta de discreción y el tema central de las declaraciones. ¿De qué hablaba Cobo? Del control de Caja Madrid. Ya ven, un asunto interno del PP.

Tiene delito que los partidos políticos, entidades sufragadas por los contribuyentes, carezcan de transparencia. Tiene aún más delito que reivindique la opacidad un partido que ha estado criando gürtels en los sótanos. Pero considerar que la presidencia de una de las principales entidades financieras españolas es un asunto interno del PP, raya en el insulto. Y carece de toda lógica.

Otra cuestión ilógica: han bajado las ventas de los periódicos españoles, entre ellos éste de ustedes, pero siguen vendiéndose a centenares de miles. Da igual que pueda leerse todo el diario, más las actualizaciones, de forma gratuita en Internet: mucha gente sigue comprándolo y, al mismo tiempo, sube la difusión de las ediciones digitales. A eso le llamamos "la crisis final de la prensa". Por favor, que alguien me lo explique.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0027, 27 de octubre de 2009.