30 años de Estatuto de Gernika

Urkullu reivindica el 'plan Ibarretxe' como base del futuro político de Euskadi

El PNV solemniza en Gernika sus críticas al "incumplimiento" estatutario

El PNV volvió ayer a reivindicar el fracasado plan soberanista de Ibarretxe como una de las bases del futuro político de Euskadi. Aunque sin extenderse más, el presidente peneuvista, Iñigo Urkullu reclamó la "capacidad y el derecho de decidir" de los vascos en el acto que su formación realizó por vez primera en la Casa de Juntas de Gernika en vísperas de los aniversarios de la aprobación del Estatuto de Gernika. El mitin, con casi todos los altos cargos del PNV presentes, incluidos sus dos últimos lehendakaris, se centró en censurar la falta de desarrollo de la norma básica del autogobierno.

Bajo el simbólico roble de la Casa de Juntas de Gernika, con una nutrida presencia de pesos pesados del partido para dar más relieve a su mensaje, los peneuvistas reivindicaron el cumplimiento "íntegro" de la carta que lleva el nombre de la villa foral y criticaron la conmemoración organizada para hoy por el Ejecutivo de Patxi López. "Es la fiesta del incumplimiento", opinó Urkullu, sin entrar en más detalles ni explicar la ausencia de sus dirigentes al acto de hoy en Vitoria.

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Su discurso, ante cerca de 200 personas, se dedicó fundamentalmente a explicar las carencias del Estatuto de Gernika. "No se cumple porque les genera desconfianza", expuso.

Aseguró que la norma fundamental del autogobierno supone "un camino de realización política de una parte del pueblo vasco", citando a la comunidad autónoma de Euskadi, que ha posibilitado un autogobierno "para mejorar la calidad de vida" y que, por ello, no se entiende su "empecinado incumplimiento".

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Abundó que esa "desnaturalización" hace visible "el contencioso vasco" y lo comparó a lo ocurrido con la abolición de los Fueros en el siglo XIX. "De manera similar, nos encontramos con un pacto que no se cumple o es judicializado o utilizado como moneda de cambio y hasta laminado e interpretado de manera unilateral", sostuvo.

Urkullu apuntó que la jornada de ayer le servía a su partido para reafirmarse en dos compromisos: la reclamación íntegra del Estatuto y su negativa a renunciar a cualquier de sus disposiciones, "ni la Preliminar ni la Adicional [la que preserva los derechos históricos]. Son ley, son democracia, están aprobadas por el pueblo de la comunidad autónoma del País Vasco".

A diferencia del PSE y el PP, que lo ven como el elemento de convivencia, Urkullu sostuvo que el Estatuto "sólo puede ser un espacio de encuentro entre los vascos" si se respeta tanto su letra como "sus potencialidades intrínsecas". Y defendió la voluntad de su formación de lograr acuerdos, aludiendo al pacto del pasado año para la transferencia de la I+D o que este año sólo han exigido transparencia en la transferencia de las políticas activas de empleo.

Como expuso hace varios meses, Urkullu se refirió al traslado del modelo del Concierto para la negociación de un nuevo marco político, que respete la singularidad vasca, realice una "lectura actualizada de los derechos históricos" y sea bilateral. Apuntó que su formación sigue manteniendo su voluntad de un pacto entre Euskadi y España, pero apuntó que el futuro del País Vasco de asentarse en un doble principio: reconocer la capacidad de decisión y un compromiso por el pacto político, que ha de basarse, sostuvo, en el plan Ibarretxe.

Ibarretxe, Ardanza y un plantel de altos cargos

El PNV se empeñó ayer en reunir a sus máximos líderes, los actuales y los del pasado reciente, junto al Árbol de Gernika en un acto reivindicativo del autogobierno y de crítica al actual marco estatutario que tenía la novedad de que no se había celebrado hasta ahor en el simbólico escenario.

No fue casualidad que los dos anteriores lehendakaris Juan José Ibarretxe y José Antonio Ardanza, quienes no acudirán a la conmemoración organizada por el Gobierno en Vitoria, se situaran justo detrás de Urkullu durante su intervención, con los tres diputados generales (el vizcaíno José Luis Bilbao, el guipuzcoano Markel Olano y el alavés Xabier Agirre) a su lado. A ellos se sumaron la mayoría de los miembros de la ejecutiva nacional peneuvista, sus tres presidentes territoriales (Andoni Ortuzar por Vizcaya, Joseba Egibar por Guipúzcoa e Iñaki Generabarrena por Álava) y la presidenta de las Juntas Generales vizcaínas, Ana Madariaga.

A Ibarretxe se le vio relajado, compartiendo algún comentario con Ardanza cuando Urkullu se refirió en su discurso a los requerimientos del Parlamento vasco, en 1993 y 1995, sobre el desarrollo estatutario. Al término de su intervención, el líder peneuvista saludó en primer lugar a Ibarretxe, con quien cruzó unas pocas palabras, y luego apretó la mano de Ardanza. Acto seguido, departió con José Luis Bilbao.

Representantes del PNV en el Congreso de los Diputados, el Senado, el Parlamento vasco, altos cargos de la Diputación de Vizcaya y un buen número de alcaldes siguieron las palabras del presidente peneuvista en un acto sin más continuación. El tradicional canto del Gora ta gora, el himno del partido convertido en Euskadi, cerró el acto.

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