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Reportaje:

El directo renace en Madrid

Nuevos recintos renuevan el ambiente de la música en vivo en la capital - El Ayuntamiento cerró muchas salas tras la muerte de Ussía en un local sin licencia

El viernes 2 de octubre los vascos Berri Txarrak actuaban en la sala Penélope. Llenazo: 1.200 personas abarrotaban este nuevo espacio para conciertos en la calle de Hilarión Eslava. El 31 de este mes los italianos Zu inauguran, como recinto para directos, la sala Ramdall, en la calle de Ferraz, con capacidad para 500 asistentes.

Son las dos recién llegadas al circuito del directo en Madrid. Aunque, si se hace caso a los rumores, no serán las últimas. Los implicados confirman, pero ruegan discreción. En esta ciudad hay que andar con pies de plomo. Éste es un ambiente que tiene bastantes peculiaridades.

Por ejemplo, mientras la mayoría de las capitales europeas tienen un recinto mítico -el Olimpia en París o el Shepperd Bush en Londres-, en el foro el baile de locales es continuo. Las salas apenas aguantan unas temporadas antes de desvanecerse.

El panorama de las actuaciones es frágil, debido a la peculiar legislación

Se ha reavivado el circuito de pequeño aforo, con menos de 300 personas

No precisamente por falta de demanda. "Se venden más entradas que en Barcelona. O al menos, más fácilmente. Y hace tres o cuatro años era al revés. Para Arctic Monkeys, en Madrid se vendió todo en 10 días y queremos moverlo a un recinto mayor. En Barcelona aún no lo hemos colocado todo", dice Marc Ventosa, de la promotora catalana Miles Away.

Pero es que la escena de la capital es muy frágil. El último cataclismo se produjo después de la muerte violenta de Álvaro Ussía en la discoteca El Balcón de Rosales en noviembre de 2008. Se desató una ola de indignación cuando se descubrió que aquel recinto carecía de licencia. El Ayuntamiento, acusado de dejadez, se lanzó a la caza de la infracción. "Se cerraron algunas salas. Se redujo el aforo en otras. Fue una medida política, un parche", recuerda Barnaby Harrod, de la promotora Mercury Wheels y miembro de la Asociación de promotores musicales (APM), que agrupa a 37 empresas que trabajan con la música en vivo. Juntas programan el 80% de los conciertos de iniciativa privada en España

Debido a la particular legislación madrileña, los locales de música en vivo resultaron especialmente perjudicados. "Se piden requisitos difíciles de cumplir. Si solicitas la licencia de bar espectáculo, para abrir hasta las 6.00. Puedes estar años en un impasse. A no ser que te denuncien y te hagan una inspección. Entonces te multan primero y te cierran después", dice el responsable de una sala que lleva así hace año y medio.

El resultado del cataclismo fue dañino para muchos y se producía justo después de que se destapase el mayor caso de corrupción del consistorio madrileño (caso Guateque) precisamente en la tramitación de licencias de locales. La Riviera tuvo que cerrar durante varios meses y hoy, la que era el corazón de las salas de Madrid, retoma el ritmo poco a poco. Tiene una docena de conciertos previstos de aquí a finales de noviembre. Joy Eslava y El Sol redujeron el aforo significativamente. La sala Caracol ofrece conciertos hiperespecializados de hip-hop, gótico o AOR. Macumba anunció hace apenas unas semanas que se volvía a poner en marcha. Pero aún no tiene una programación. "Empezaremos a partir del año que viene", dice Paco González, de la empresa que gestiona los directos. "Pero, como discoteca, sólo estuvo cerrada un fin de semana".

Lo que más se ha reavivado es el circuito de pequeño aforo. Locales de menos de 300 personas. Los hay a decenas. Más de medio centenar en la capital. Muchos alrededor de Gran Vía. Es el caso de La Boite (Tetuán, 27), La Pequeña Betty (Reina, 4), Wurlitzer (Tres Cruces, 12), Costello (Caballero de Gracia, 10) o clásicos como el Nasti (San Vicente Ferrer, 33), que ha tenido que hacer una importante obra para mejorar su insonorización. La savia de la que se nutren los grupos que empiezan. "Lo que no hay que olvidar nunca es que todos los grandes, U2 o Springsteen empezaron en salas así. Y que son ellas las que necesitan apoyo. Ahora viene Madonna y todo son facilidades. Pero la primera vez que Nirvana actuó en Madrid fue en Revolver ante 300 personas ¿Quién nos ayudó entonces?", señala Harrod.

El problema sigue siendo el gran aforo. "La gran carencia de Madrid es un par de buenas salas de 2.000 ó 3.000 personas (como La Riviera) y otro par de salas de 5.000 personas, que no hay. El pequeño y medio formato están bien cubiertos", incide Gerardo Cartón, director de la discográfica Pias.

Pero, según Harrod, el problema principal del directo en Madrid es otro. "El hecho de que los menores no puedan entrar en las salas nos hace mucho daño. Más teniendo en cuenta que es algo que no pasa en el País Vasco o Cataluña. Es ridículo que un chico de 16 años pueda ir a una boda y no a un concierto. Y con muchas de nuestras bandas nos perjudica mucho", critica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de octubre de 2009