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CARTAS AL DIRECTOR

Código de buenas prácticas

La sensación que uno tiene tras la comparecencia de Mariano Rajoy es que ha sido diseñada mayormente para contrarrestar a aquellos que dicen que el Partido Popular no tiene líder y que, desde Aznar, tal figura es un mito como Camelot.

El grueso de su intervención no ha sido sino un repaso enciclopédico de las poses mantenidas en estos últimos ocho meses, ya saben, el PP es intachable, la culpa es del Gobierno, la trama Gürtel es responsabilidad de golfos externos, etcétera. Los que esperaban novedades deberán conformarse con la última aportación del partido a la ética política, viniendo a decir que los cargos públicos tienen un plus de responsabilidad... de secretarios generales inclusive para abajo; que es la fórmula encontrada para justificar la defenestración de un dirigente trabajador y honrado más allá de cualquier duda (Mariano dixit) como Costa y ratificar a Camps como candidato a la reelección. Es de suponer que semejante perla ocupará un lugar preferente en el articulado del código de buenas prácticas que aprovechó para anunciar.

Si Mariano aspira a zanjar con este refrito la cuestión, va listo. Ya imagino a las redacciones de los medios haciendo acopio de leña, unos para ironizar sobre el novísimo principio inmutable del catálogo conservador, otros para seguir preparando el desembarco de Esperanza, algunos para reafirmar, por contraste, las propias excelencias. Y aún nos quedan dos tercios del caso Gürtel, el caso Palma Arena, los espías madrileños y Fundescam. Pero como la justicia es tan lenta, Rajoy contará con tiempo suficiente para preparar su próxima aparición semestral.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de octubre de 2009