Uno de cada 10 alumnos de segundo de ESO es víctima de acoso de sus compañeros

Los expertos destacan que los agresores eligen a los "diferentes" e inseguros

Lo es un empujón repetido y una burla fuera de tono. Robar a un compañero de clase o, simplemente, ignorarlo. El acoso escolar tiene múltiples formas, pero según un estudio elaborado por investigadores de la Agencia de Salud Pública de Barcelona, prácticamente 1 de cada 10 estudiantes de segundo de ESO lo sufre a diario. La violencia en las aulas se viste de agresión, insulto y exclusión. Estos tres parámetros son la vara de medir que emplean los autores de un trabajo realizado en institutos públicos, privados y concertados de Barcelona para cuantificar las víctimas de bullying. Un total de 108 alumnos de los 1.230 (casi el 10%) que respondieron la encuesta han sufrido los tres ataques o han soportado alguno de ellos en más de cuatro ocasiones durante los últimos 12 meses. "Al margen de los tipos de agresión, la esencia del acoso escolar está en un abuso de poder que se practica de forma expeditiva y duradera en el tiempo con la intención de hacer daño", explica Manel Nebot, uno de los autores de este análisis, que se actualiza cada cuatro años desde 1987. Los resultados, advierte, no son muy diferentes de los de 2004.

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Los agresores siguenD

Los agresores siguen siendo, en su mayoría, chicos. El 9,5% de los encuestados, de 13 y 14 años, padece acoso, el 7,6% maltrata a sus compañeros y el 3,6% es agresor a la vez que víctima. Entre las chicas, el 8,1% es víctima, el 5,1%, agresora y el 1,5% comparte ambos roles. ¿Pero qué lleva a un adolescente a atacar a su compañero de pupitre? "La sensación de dominación", explica la psicóloga educativa Mireia Sanz, que describe a los agresores como "jóvenes impulsivos y desafiantes". Tienen la necesidad de someter a otros estudiantes, no saben qué son los remordimientos y les cuesta controlar su ira. La radiografía psicológica concuerda con los factores asociados a este tipo de chicos que apunta el estudio de la Agencia de Salud Pública, entre ellos una conducta catalogada de "antisocial"."Aunque no se puede aplicar una relación causa-efecto, los alumnos que reconocieron haber acosado a un compañero afirmaron consumir sustancias ilegales (8,9%) y no leer muy a menudo (25,5%)", señala Nebot. En el caso de las chicas, los rasgos comunes entre agresoras son el "consumo regular de tabaco (20%) y haberse emborrachado en los últimos 12 meses (39%)".

El perfil de los jóvenes que sufren bullying lo marca, en cierta medida, la aguja de la báscula. Una de cada cuatro víctimas (el 24,5% de las chicas y el 34,5% de los chicos) tiene un índice de masa corporal superior a 25, lo que ya se considera un exceso de peso. Los agresores, explica la psicóloga Mireia Sanz, atacan al más débil y a quien saben que está acomplejado por un rasgo físico. "Puede ser el sobrepeso, llevar gafas o aparatos en los dientes, el caso es agredir al diferente". Al diferente y, sobre todo, al inseguro. El blanco de los acosadores son jóvenes tímidos y con poca autoestima. El único rasgo en común entre rivales es "un estado de ánimo negativo". Eso es, explica Nebot, "sentirse nervioso, cansado, triste, desplazado, desesperanzado de cara al futuro o tener problemas de sueño".

No es extraño que ambos grupos compartan pensamientos porque una parte de los jóvenes que se declararon agresores confesaron haberse sentido también víctimas. Si fueron primero lo uno o lo otro no se especifica en el estudio, pero Nebot lo considera un comportamiento lógico. "Quien margina se margina" y puede suceder que un acosador reciba su propia medicina de otro compañero.

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