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Confusión el primer día de venta de la píldora poscoital

La mayoría de las farmacias carece del protocolo para vender el anticonceptivo

El primer día de venta sin receta de la píldora poscoital -o del día después- en las farmacias españolas se saldó en un mayúsculo desconcierto para las usuarias y los farmacéuticos porque la mayoría de los establecimientos carecía de los protocolos obligatorios para su dispensación. Cada farmacéutico optó por aplicar sus propias normas y a pesar de que la objeción de conciencia sólo está regulada en Cataluña, algunos se negaron a venderla, por ejemplo en Madrid. Paralelamente, las comunidades gobernadas por el Partido Popular y los sectores políticamente más derechistas desplegaron una cruzada contra la píldora, por sus efectos abortistas -que no los tiene- y por la decisión del Ministerio de Sanidad de venderla sin receta.

Sólo dos boticarios catalanes se acogen a la objeción de conciencia

Si alguien esperaba ayer un aluvión de compras de la píldora poscoital éste no se produjo, porque el anticonceptivo puede conseguirse gratis en los servicios de urgencia hospitalarios y en los ambulatorios. En las farmacias cuesta 18,76 euros.

Lo que sí hubo fue desconcierto y confusión entre los farmacéuticos debido a la premura con que el Ministerio de Sanidad decidió el pasado viernes poner a la venta libremente la píldora del día después a partir de ayer. Fuentes de la Generalitat de Cataluña, por ejemplo, comentaron que el ministerio desconocía el mismo jueves cuándo se pondría a la venta. Así que una vez tomada la decisión, los colegios farmacéuticos sólo tuvieron unas pocas horas para poder dar instrucciones a sus colegiados. Y aunque los protocolos pueden consultarse por Internet, pocos conocían este detalle.

A pesar de que Cataluña ha sido la única comunidad en redactar un protocolo propio, en la ciudad de Barcelona las farmacias carecían en la mañana de ayer de este documento. No así en el resto de provincias. La última versión del protocolo incorpora las observaciones realizadas por el Ministerio de Sanidad que consideró que Cataluña frenaba la libre dispensación de la píldora del día después.

La Generalitat ha endurecido finalmente los requisitos para que los farmacéuticos puedan alegar objeción de conciencia y negarse a vender el anticonceptivo. Los boticarios tendrán que comunicar individualmente al colegio su derecho a la "libertad ideológica" pero deberán tener la píldora en su farmacia y dispensarla si la mujer está al límite de las 72 horas de margen para que sea efectiva. Además, se incluye la posibilidad de que una segunda persona pueda adquirirla y no obligatoriamente la propia interesada. En Cataluña, sólo dos boticarios se han acogido a la libertad ideológica.

Este derecho está reconocido porque algunos farmacéuticos alegan que la píldora tiene efectos abortivos, en contra del criterio de la Organización Mundial de la Salud y de la comunidad científica. Otros colegios opinan que el anticonceptivo sólo debería administrarse con receta. Y es aquí donde ayer entraron en liza los políticos del PP.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, definió la píldora poscoital como "un chute hormonal". Ni ella ni Juan José Güemes, consejero de Sanidad madrileño, apoyan su venta sin prescripción médica, al igual que la consejera de Galicia, Pilar Farjas. "Para este chute, lo normal sería que hiciera falta receta porque, a lo mejor, va a haber quien se lo tome ya como un método anticonceptivo normal", señalo Aguirre en TVE.

El Colegio de Médicos y los Farmacéuticos de Madrid y Valencia pidieron que se ofrezca más información sexual a los adolescentes, se cuenten mejor los efectos secundarios de este fármaco y defendieron que la píldora se administre con receta. Vicente Alapont, presidente del Colegio de Valencia alertó que la píldora provocará un "tremendo" incremento de las enfermedades de transmisión sexual y calificó de "barbaridad" que pueda comprarse libremente.

Reclamaciones

- Farmacias. Las mujeres que no puedan obtener la píldora en una botica pueden presentar una reclamación ante el Colegio provincial de Farmacéuticos, que deberá resolver la queja en la comisión deontológica. También pueden dirigirse a la Consejería de Sanidad de su comunidad.

- Objeción. Cataluña ha endurecido la norma por la que un farmacéutico puede alegar libertad ideológica para negarse a dispensar la píldora. En cualquier caso, tendrá la obligación de venderla si la usuaria está al límite de las 72 horas de margen para que sea efectiva.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de septiembre de 2009

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