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Miguel Hernández y Jaén, en 'Paraíso'

La presencia en Jaén de dos de los poetas más importantes del siglo XX, Miguel Hernández y Vicente Aleixandre, y la influencia que tuvo esta provincia en su obra poética encabeza el número cinco de la revista de poesía Paraíso; una publicación que edita la Diputación de Jaén, que dirige el poeta Juan Carlos Abril y en cuyo consejo asesor figuran nombres como José Manuel Caballero Bonald, Fanny Rubio o Luis García Montero.

La revista también analiza la antología poética de Luis Felipe Vivanco y recupera poemas de Mario Benedetti o Ramiro Fonte.

¿De quién son estos olivos? Presencia y experiencias jiennenses de Miguel Hernández es el título del trabajo publicado por Eduardo Salas dentro de la sección Tres morillas. Salas profundiza en la breve pero especial etapa vital que el poeta alicantino vivió en Jaén, provincia a la que estuvo ligado al casarse con Josefina Manresa, de Quesada. Desde su llegada a esta tierra, el 3 de marzo de 1937, Miguel Hernández, enrolado en el Altavoz del Frente, un órgano encargado de la propaganda de la zona republicana, concibió poemas tan significativos como Aceituneros, El sudor, Campesino de España o Jornaleros, que luego conformarían el núcleo sustancial de Viento del pueblo, considerado durante algún tiempo, apunta Salas, "una de sus obras paradigmáticas y cuyo significado trascendió las fronteras de su tiempo", añade. Algunos de sus versos fueron utilizados como consignas exportadas, incluso, a otros ámbitos bélicos foráneos.

Durante su estancia en Jaén, Miguel Hernández y Josefina Manresa salían a pasear por Jabalcuz, donde había una alberca en la que se bañaba el poeta. Su estancia en esta tierra se prolongó hasta el 7 de mayo, cuando se trasladó a la localidad extremeña de Castuera casi todo el Altavoz del Frente.

"Todas las alusiones se encarnan en el olivo, que se convierte en el paradigma del fruto de la tierra, como se ve en el poema Llamo a la juventud", apunta Eduardo Salas. El olivo fue también metáfora de la complejidad de su vida, pero fue en los versos de Aceituneros donde Miguel Hernández y Jaén quedaron unidos para siempre.

La revista Paraíso rememora también, a través de un trabajo de la profesora Genara Pulido Tirado, la infancia de Vicente Aleixandre en el municipio jiennense de Pegalajar, donde su familia era propietaria del Molino de Atocha y donde pasaba largas temporadas. De sus vivencias en Jaén habla Aleixandre en sus cartas, pero también ha quedado una pieza literaria de enorme interés que rememora una experiencia que el poeta tuvo siendo niño en tierras jiennenses. Se trata de un poema en prosa del año 1954, Historia del corazón, donde, a juicio de Pulido, "se inicia una segunda etapa en la trayectoria poética del Premio Nobel" y "supone una apuesta por el hombre y su realidad". Mientras tanto, Miguel Ángel García analiza el neoplatismo y la teoría poética de Vicente Aleixandre. La revista incluye también el artículo de Luis García Montero titulado La razón poética, donde hace una defensa de la poesía en tiempos de crisis. "La razón poética reivindica la conciencia individual, salva la libertad ética del individualismo, pero no la lleva a las aguas de la competición agresiva, ni al egoísmo del consumo, sino a un pacto de lectura, al lugar del otro, al texto, que es un espacio público dignificado por la responsabilidad individual", escribe García Montero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de septiembre de 2009