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Cumbre de Pittsburgh

El nuevo club toma el relevo del G-8 al mando de la economía mundial

El G-20 acuerda ceder más poder a los países emergentes en el FMI - La cumbre rechaza una retirada prematura de los estímulos fiscales

"Hoy nombramos al G-20 como foro principal para nuestra cooperación económica internacional". El mensaje de la cumbre de Pittsburgh es nítido. La convocatoria a marchas forzadas de la primera reunión de mandatarios de países emergentes y avanzados en Washington hace un año se ha consolidado en la lucha contra la recesión mundial. La dimensión de la crisis y la aportación de varios países en desarrollo al crecimiento mundial forzó a los países ricos a compartir el poder. Y el G-8, el club que reunía a las potencias industrializadas, se queda sin voz en los asuntos económicos.

El relevo se visualizará en junio de 2010, cuando Canadá albergará de forma simultánea las próximas cumbres del G-20 y el G-8. "No tiene sentido hablar de la muerte del G-8", afirmó el ministro de Finanzas de Rusia, Alexei Koudrine, "van a coexistir". Fuentes de la delegación francesa precisaron a Reuters que el club de los países ricos seguirá tratando asuntos de seguridad y política exterior, temas que ya se discuten en otros foros de forma periódica, como el consejo de seguridad de la ONU.

Los países ricos aceptan limitar el G-8 a la seguridad y la política exterior

El Gobierno francés deslizó que 2010 será un año decisivo para establecer la formación definitiva de las cumbres del G-20, en las que hay países como España y Holanda que participan aun sin ser miembros del grupo. Corea del Sur organizará otra cumbre del G-20 en noviembre. Y desde 2011, sólo habría un encuentro anual, el primero en Francia.

El ascenso de los países emergentes se dejó notar también en los debates sobre el reparto del poder en el Fondo Monetario Internacional (FMI). EE UU patrocinó la propuesta de China, Brasil, India y Rusia de adelantar la reforma fijada para 2011. La iniciativa provocó resistencia europea, pero en la madrugada del viernes hubo fumata blanca. "Hemos llegado a un acuerdo para dar más voz a los países infrarrepresentados en el FMI", anunció el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso.

El acuerdo lleva a ceder el 5% de los derechos de voto en el FMI (y un 3% en el Banco Mundial) a varios países emergentes. La reforma entrará en vigor en 2011 -la que se puso en marcha en 2008 aún está sin refrendar por varios países-. Fuentes comunitarias indicaron que China, Corea del Sur y Turquía están entre los países beneficiados, mientras que las cesiones corresponden a países europeos (Francia, Reino Unido, Bélgica y Holanda) y algún país emergente sobrerrepresentado (Rusia y Arabia Saudí).

El apoyo de EE UU a la propuesta de los emergentes facilitó el camino para poner en marcha una de las iniciativas más queridas a la diplomacia estadounidense: el desarrollo de un "marco para el crecimiento sostenible". El G-20 acordó que los ministros de Economía se reúnan en noviembre para establecer mecanismos de coordinación en las políticas económicas nacionales que garanticen una disminución de los desequilibrios: EE UU cree necesario reducir el peso del consumo y el endeudamiento en su economía, pero quiere garantizarse que países exportadores, y singularmente China, tomen medidas para incentivar su demanda interna. El FMI se hará cargo de hacer análisis globales sobre la coherencia de las políticas nacionales, aunque no se prevé ningún mecanismo de corrección.

No hubo, de nuevo, ninguna mención a la necesidad de alinear algunas monedas -de nuevo China- con su valor real para hacer así factible el objetivo de un crecimiento equilibrado. Ni tampoco un énfasis excesivo en la necesidad de empezar a reducir ya el déficit público, galopante en varios países. "Nos comprometemos a mantener nuestra vigorosa respuesta hasta que se asegure la recuperación, evitaremos la retirada prematura de los estímulos públicos", se afirma en el comunicado. La voluntad de mantener los planes de ayuda pública (recortes de impuestos, subsidios, inversiones en infraestructuras) choca con la realidad de la práctica en varios países, como España, que han empezado a retirar parte de esas ayudas.

Con las escaramuzas entre China y EE UU en el ámbito comercial no se esperaban novedades sobre la Ronda de Doha, y no los hubo. Sólo se reiteró el compromiso, ya fracasado este año, de culminar en 2010 las negociaciones abiertas hace ocho años para un nuevo pacto comercial.

Las decisiones clave

- Más plazo para las reformas financieras. Sigue en pie el compromiso de aumentar la supervisón financiera y las exigencias a la banca para reducir riesgos, pero crecen los plazos para llevar a cabo las reformas, en algunos casos hasta 2012.

- Más peso de los emergentes. Aumentará la cuota de participación de los países emergentes y en desarrollo en los organismos internacionales como el FMI a costa de la cuota de los "sobrerrepresentados".

- Modelo sostenible. Se apoyará un crecimiento económico "fuerte, sostenible y equilibrado", que evite periodos de auge excesivo y de posterior depresión. Habrá ayudas para lograr un desarrollo "verde".

- El G-20, cumbre de referencia. El G-20, y no el G-8 como hasta ahora, será el "principal foro" para asuntos económicos internacionales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de septiembre de 2009

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