Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
Conflictos laborales

Airbus se plantea dejar Getafe si fracasa la ampliación del parque de La Carpetania

La decisión de la empresa haría peligrar la creación de 25.000 puestos de trabajo

"Vivimos de vender aviones. Si no tenemos capacidad operativa para hacerlo, tendremos que marcharnos". El responsable de operaciones de EADS-CASA en España, Alberto Gutiérrez, planteó ayer con esta claridad que su empresa está dispuesta a abandonar Madrid en caso de no completarse la segunda fase del parque tecnológico de La Carpetania.

Hasta ahora la compañía, que fabrica aviones Airbus, no había querido expresarse públicamente respecto al contencioso entre la Comunidad y el Ayuntamiento de Getafe que paraliza la operación. El proceso sigue en suspenso por divergencias respecto al sistema de expropiación de los terrenos para construir el que sería el parque aeronáutico más grande de España.

Peligran 25.000 puestos de trabajo en Getafe si la empresa responsable de la producción de Airbus Military no llega a confirmar la opción para adquirir 400.000 metros cuadrados de suelo industrial en el municipio.

Ayer, los responsables de EADS-CASA torcían el gesto al escuchar de boca de los concejales que las negociaciones están cerca de desbloquearse. Las promesas cada vez convencen menos.EADS-CASA presiona, pero en silencio y con una sonrisa. La empresa sería la mayor beneficiada de la materialización de La Carpetania, un proyecto con una inversión pública y privada de 1.500 millones de euros. Sólo los aviones militares que ya está desarrollando en la fase completada del parque le han permitido cerrar acuerdos con las fuerzas aéreas australianas y británicas que garantizan el trabajo de 1.200 trabajadores. En total, la empresa emplea a unas 2.000 personas en la zona.

El conflicto del parque tecnológico enfrenta desde hace meses al Ayuntamiento de Getafe (gobernado por los socialistas) y la Comunidad de Madrid (presidida por el PP). El Gobierno regional se descabalgó este año de la expropiación de los cinco millones de metros cuadrados para edificar el parque al considerar que el precio se había disparado (843 millones de euros, frente a los 588 previstos). El Ayuntamiento argumenta que el precio puede ser más bajo, y La Carpetania posible.

La empresa no quiere alinearse con ninguna de las partes, pero le interesa la posición del Ayuntamiento. Para evitar sospechas de estar a favor del alcalde socialista, Pedro Castro, el responsable de operaciones de EADS, Alberto Gutiérrez, aclaraba ayer que su relación con el Gobierno de Esperanza Aguirre es "magnífica". "Siempre nos han tratado muy bien", explicaba durante una visita del alcalde a las instalaciones de Airbus Military.

El recorrido estaba diseñado como una exposición de la importancia de La Carpetania como polo de desarrollo industrial y tecnológico. Responsables de la compañía y concejales, todos de traje de impoluta raya diplomática, recorrieron las instalaciones saludando a los ingenieros y glosando las particularidades de la joya de la corona de la aeronáutica getafense: los A-330 MRTT tanqueros, aviones cisterna militares.

"En el suelo hay unas líneas rojas. Por seguridad, no las atraviesen", indicaba a la prensa un responsable de la compañía señalando el perímetro coloreado en el que descansaban las aeronaves. La advertencia tenía algo de autoimposición: mientras Castro insistía sobre lo cerca que está el relanzamiento del parque, los responsables de EADS-CASA sonreían y callaban. Evitaban adentrarse en terrenos inhóspitos. Cuando era necesario que quedase de relieve la cantidad de trabajo que se podía desvanecer, invitaron a José Alcázar, presidente del comité interempresas, a subir a la palestra. Éste explicó que "todo depende de un problema político que hay que resolver". Por un día, el sindicalista ejerció de portavoz de la empresa.

Sólo después de diseccionar el equipamiento de todos los aviones izados sobre gatos kilométricos, el responsable de operaciones de EADS se permitió hablar entre dientes sobre la posibilidad de que la compañía traslade sus trabajos a otra sede si no se encuentra con los medios para responder a los encargos de nuevos clientes, entre los que aparecen la India y EE UU. Luego, elegantemente, alargó la pierna y salió del hangar. La declaración institucional la dejó en manos del alcalde y el sindicalista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de septiembre de 2009