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Chacón y el ex ministro Serra reciben a los últimos soldados de Kosovo

Los últimos 88 militares españoles que quedaban en Kosovo regresaron ayer a Madrid poniendo fin a la misión más larga que han llevado a cabo las fuerzas armadas: diez años en el polvorín de los Balcanes. En la base aérea de Getafe les esperaba Eduardo Serra, el ministro de Defensa de Aznar que envió al primer contingente en 1999, y Carme Chacón, que ordenó el repliegue el pasado 19 de marzo. Además, una treintena de familiares que aguardaban con impaciencia para abrazar a los suyos.

Chacón recibió de una de las militares recién llegada la última bandera española que había ondeado en la base de Istok y arrancó su discurso con un recuerdo personal: "Yo tenía 24 años cuando visité los Balcanes como observadora internacional de la OSCE. Aún recuerdo el pavor en las caras de la gente... Hoy, Kosovo es un lugar muy diferente al que vi hace 15 años: donde sólo había odio, hay más convivencia. Donde había miedo, hay un espacio para la esperanza".

También se deshizo en elogios el ex ministro Serra, que concluyó que el ejército español es "desde el punto de vista profesional y humano, el mejor". Serra destacó que con la misión de Kosovo, las Fuerzas Armadas españolas habían abandonado "un papel pasivo, para adoptar un rol activo en la vida internacional".

Heridas abiertas

Chacón, Serra y el coronel Javier Blázquez recordaron las grandes cifras y logros de una misión de diez años: la participación de 22.701 militares, el reparto de 1.010 toneladas de ayuda humanitaria y la contribución al retorno a sus hogares de cerca de 800.000 refugiados. También tuvieron un recuerdo para los diez fallecidos durante la misión, la mayoría en accidentes de tráfico.

La ministra insistió en que España no ha reconocido la independencia de Kosovo y afirmó ante sus soldados: "No fuisteis a trazar fronteras, sino a socorrer a seres humanos". Pero las heridas causadas por el anuncio de retirada ante las tropas, aún siguen abiertas. Prueba de ello son las declaraciones, el pasado martes, del próximo embajador de Estados Unidos en España, Alan Solomont, recordando que la decisión del Gobierno de abandonar Kosovo se había tomado sin consultar con los aliados: "La falta de sorpresas es un buen principio para la diplomacia internacional".

Tras los discursos, los militares corrieron a abrazar a sus familiares y viceversa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de septiembre de 2009