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Reportaje:CON MUCHO GUSTO

A reventar de golosinas

Caramelos Paco, la tienda de los escaparates cargados de dulces de la calle de Toledo, cumple 75 años y se reinventa

El niño más envidiado del colegio: eso era Paco. "Todos los compañeros querían ser mis amigos". Su infancia "tuvo un punto de irrealidad". El que da crecer rodeado de envoltorios de colores, toneladas de dulce al alcance de la mano. Paco (Francisco Moreno Herguido, de 26 años) es también un nombre comercial: el tercer Paco al frente de la tienda de caramelos de la calle de Toledo que se llama como él. Ésa con los escaparates a reventar de golosinas que han hecho la boca agua a las generaciones infantiles desde hace 75 años.

"No se vive sólo de tradición. Los negocios familiares sólo sobreviven si se renuevan. También ayuda especializarse", asegura Moreno. Esto último ya lo descubrió su abuelo -el primer Paco-, un tendero que en 1934 decoró su ultramarinos a la moda de la época -abundancia de productos en tiempos de escasez-, a base de dulces. Se especializó en golosinas en un año bien amargo: 1936. Pasada la guerra, con su hijo -el segundo Paco- de la mano, viajaba con un bote de alquitrán para hacerse publicidad en las peñas junto a las carreteras: "Caramelos Paco". "Muy ecológico no era", bromea el nieto, que ha dado el salto a la invención de nuevos sabores y la venta por Internet después de que su padre lo diera a los artículos de fiesta y la fabricación de dulces.

"Hay que democratizar los caramelos, hacerlos para todos los públicos", defiende el tercer Paco, siempre atento a vender el género y a aumentar el muestrario. "Tenemos caramelos para diabéticos, sin gluten, duros, masticables, gominolas, con sabores nuevos... ".

-¿Cuáles son los más modernos?

-Los de calimocho, por ejemplo. Son una alternativa sana al botellón. No tienen alcohol. También los tenemos de mojito, de carajillo, de sidra, de café irlandés...

Los sabores, "creados a base de esencias naturales", se mezclan con glucosa, acidulante, colorante y azúcar o con edulcorantes como maltitol e isomalt. "De cada diez caramelos que vendemos, ocho son sin azúcar", detalla Paco tras el mostrador de mármol, enmarcado por miles de golosinas de colores, caramelos y pirulíes. Muchos más que "la tonelada" que luce el escaparate.

-¿Los caramelos notan la crisis?

-No mucho. Afecta algo a las ventas de productos publicitarios para las empresas. Los niños y los jubilados compran como siempre.

También están los ex fumadores. Y Halloween, una moda que Paco defiende a capa y espada. Por no hablar de las cabalgatas, esos desfiles que permiten vender "10 toneladas" a los ayuntamientos, calcula este devoto de Charly y la fábrica de chocolate. Sólo que la suya es de caramelos. Y no, nunca le han roto el escaparate. Pero por si acaso le ha puesto cristal blindado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de septiembre de 2009