Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Una demanda para proteger su privacidad

Telma Ortiz ha sido objeto de una gran polémica en los últimos meses a raíz de que consiguiera sentar en el banquillo a medio centenar de medios de comunicación para reclamar su derecho a tener una vida privada. Ella mantiene que es una ciudadana anónima y que como tal tiene derecho a que se la trate. Ahora, en cambio, ha tomado posesión de un cargo público y, además, con tareas de representación.

La hermana de la princesa de Asturias y su pareja, Enrique Martín-Llop, pidieron a la justicia, en una arriesgada y difícilmente comprensible maniobra legal, que se prohibiera obtener imágenes suyas y de su hija. Ortiz aseguró en la demanda que temía por su vida debido al constante acoso que, según ella, sufría por parte de los paparazzi. Algo que no quedó probado.

El juez desestimó la demanda de Ortiz y Martín-Llop, durante un juicio que se celebró en mayo del año pasado. La pareja no logró su propósito y ahora tienen pendiente pagar las costas del proceso estimadas en alrededor de 50.000 euros. Hace un año Telma Ortiz vivía en Toledo, pero tras perder el juicio se marchó a vivir fuera de España.

Ahora regresa para vivir en Barcelona, la ciudad en la que cursó sus estudios universitarios. En este tiempo los medios de comunicación apenas se han ocupado de ella. Sólo ahora, al conocer que ha sido contratada a dedo por el Ayuntamiento de Barcelona, donde se ha creado un puesto a su medida, vuelve a la actualidad. De hecho, Ortiz ha sido objeto de feroces críticas en tertulias televisivas y radiofónicas por parte de periodistas de la llamada prensa del corazón. Ahora su vida es más pública que nunca al haber aceptado este puesto. El Ayuntamiento de Barcelona no ha tomado, de momento, ninguna medida de seguridad por el hecho de que la hermana de la Princesa sea foco de atención especial por los reporteros del corazón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de septiembre de 2009