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Reportaje:música

¿Una vida muy normal?

El dúo Pereza celebra 10 años de trabajo con 'Aviones', su disco más "íntimo", que llevará de gira por teatros

Pereza (Rubén y Leiva) sonríen cuando se les recuerda un concierto en la sala La Paloma de Barcelona en 2002. Aquel día, en el barrio de El Raval, el dúo madrileño apenas congregó a 80 personas. "No había ni Dios", dice Leiva. "Fue una palmada total, la verdad", añade Rubén. "Sí, lo recuerdo bien. Ese día conocimos a Dolo, la de Pastora, que entonces tampoco eran todavía conocidos. También estaba David, de El Canto del Loco. Me acuerdo salir y decir: ¡Esto es palmar! Éramos losers de verdad", continúa Leiva: "Pero esos son los conciertos que gusta que te recuerden". El hoy dueño del club Costello de Madrid, entonces ojeador para una discográfica, les vio. "Recordamos aquel momento con cariño. Nunca mandamos una maqueta a una compañía ni nada. Pero nos vieron en directo y dijeron, aquí hay madera", rememora Rubén.

En su cabeza está, un día, poder llenar un estadio como el Vicente Calderón

Hoy es el día en que la vida de Pereza ha pegado un vuelco total respecto a aquellos tiempos. El grupo celebra este año su décimo aniversario, con nuevo disco (Aviones), a la venta desde el pasado martes, y con una próxima gira por teatros. Los temas del álbum no están en la línea de lo que nos tenían acostumbrados. En conjunto, es un disco más tranquilo: "Empezaron a salirnos canciones así, en clave acústica, muy íntimas, como pequeñitas. Al principio pensamos que no tenía continuidad con Aproximaciones (su anterior álbum), pero al final hemos dejado fluir los temas", explica Rubén. ¿Por qué Aviones? Porque han cogido muchos estos últimos años, dicen. "Hemos pasado muchos tiempos muertos en ellos", ríen.

"No hemos celebrado nuestro décimo aniversario todavía. El homenaje que nos vamos a dar es salir de gira por teatros, en recintos que suenen de puta madre. En un polideportivo no se puede reflejar toda la intimidad del disco", dice Leiva. Así, en Madrid acudirán "un par de veces al mes durante cuatro o cinco meses", a recintos como el Apolo, el Price, o los Teatros del Canal. En Barcelona irán al Palau de la Música, en Zaragoza al teatro Mozart... En este punto, los Pereza recuerdan su mejor momento de esta última década, tocar en Las Ventas, ante 20.000 espectadores: "Fue una pasada, muy potente, salir al escenario y gritar '¡Buenas noches Madrid!'. Nos brillaban los ojos. Nos miramos con una sonrisa de complicidad en el escenario como diciendo... ¡La hemos liado!", resume Leiva.

Ese éxito es un contraste con los pequeños conciertos en garitos en los que casi nadie les veía. Dicen haber digerido bien el cambio. En 4 y 26 (uno de los temas de Aviones) se habla precisamente del "reverso tenebroso del éxito, de las cosas que pasan y de las trampas en las que caes tú mismo", explica Rubén. Su compañero, Leiva, defiende la normalidad de lo conseguido: "Las cosas han cambiado, hay más gente pendiente de ti, pero hacemos la colada, sacamos al perro, tenemos una vida normal. Simplemente hay que asumir y aceptar que no tienes tanto anonimato como tenías antes y disfrutar de ello".

Otro de los temas fuertes del nuevo disco es Amelie, en el que cantan con Andrés Calamaro. En su cabeza está, un día, poder llenar un estadio como el Vicente Calderón. "Por dos motivos: los Rolling Stones han tocado ahí y es el estadio del Atlético de Madrid, que es el equipo que tiene más que ver con el rock and roll de toda la vida".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de agosto de 2009