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La basura que se convirtió en parque

El vertedero de Madrid, en Rivas, muta en auditorio y jardín de 38 hectáreas

Rivas vivió durante 30 años al pie de una cordillera de pieles de naranja. Un paisaje de montes que parecían de roca pero que, al acercarse, pequeños fuegos fatuos de metano revelaban lo que era: pilas de basura de 30 metros de altura. Los desechos sólidos, clínicos y sanitarios de toda la ciudad de Madrid.

Desde este lunes, el que fuera uno de los mayores depósitos de basura incontrolados de Europa se convierte en un parque de 38 hectáreas. La zona ha quedado descontaminada después de cinco años de trabajo. Se ha reforestado con un millar de pinos que todavía no despegan un palmo del suelo, y a sus faldas han quedado instalados el nuevo recinto ferial y un auditorio al aire libre para 12.000 espectadores.

Las obras terminan justo a tiempo para las fiestas. El Ayuntamiento (IU-PSOE) ha invertido 50 millones en el proyecto. 26 millones para descontaminar el terreno y 24 a la construcción del recinto ferial, que ocupa nueve hectáreas del parque. Tres obreros rotulaban ayer la O de Miguel Ríos -el nombre del auditorio- en una de las paredes del anfiteatro. Todavía no llega la energía al recinto, una medialuna hundida en lo que fuera un pozo de basura. El grupo Vetusta Morla será el encargado de pulsar los interruptores el 10 de septiembre en una actuación gratuita.

La zona consistía en una sucesión de hondonadas a las afueras de Rivas. Durante 11 años, desde 1967 a 1978, decenas de camiones descargaron allí diariamente la basura de la capital. Siguieron llegando hasta que las cárcavas no admitieron más desechos. Entonces se desviaron a otros vertederos, como el de Valdemingómez.

El problema fue agravándose a medida que la ciudad crecía. Pasó de 500 a 70.000 habitantes en tres décadas y el vertedero dejó de estar a las afueras para convertirse en el corazón de la ciudad.

Para descontaminar el terreno, el equipo tuvo que extraer los cinco millones de metros cúbicos de desechos sedimentados que quedaban por descomponerse. Los comprimieron y encapsularon en dos celdas impermeables de 50 metros de fondo que sellaron herméticamente. Los gases que produce la basura arden en unas chimeneas que se encienden cada tres meses, y los lixiviados -las aguas filtradas a través de la basura, contaminantes- van a dos depósitos de tratado de residuos. Antes, esos materiales contaminantes pasaban al subsuelo. Ahora, el perímetro de las celdas permanece vallado y hasta dentro de seis años -el tiempo en que la basura tarda en convertirse en materia inerte- no se podrá colocar sobre ellas terreno para el crecimiento vegetal. Cuando eso sea posible, se pasará a la última fase: unir el vertedero con las 80 hectáreas del parque periurbano de Mazalmadrit, formando un conjunto verde que el Ayuntamiento planea que tenga la extensión del Retiro (120 hectáreas). "Hemos tenido suerte de que los materiales fueran yesos y margas, muy impermeables", explica el responsable de la obra, José Miguel Núñez: "Si no, quién sabe hasta dónde habría llegado la contaminación". El ingeniero gallego es responsable de la descontaminación de buena parte de los vertederos de Galicia. Principalmente de la recuperación en 1996 del de A Coruña, después de que éste se convirtiera en un inmenso muro de basura que comenzaba a precipitarse sobre el mar.

Desde el mirador sobre las hondonadas naturales recuperadas, con las celdas llenas de basura a la espalda, se pueden contemplar los rectángulos de colores pintados sobre el suelo del recinto ferial que marcan el futuro emplazamiento de las casetas. A partir del 9 de septiembre, los vecinos de Rivas podrán comer manzanas asadas sobre un terreno que no sólo representaba un desastre ecológico, sino que también guardaba una amarga significación política.

No olvidan cómo se aprobó la construcción del vertedero. El 31 de mayo de 1967 el Ayuntamiento de Madrid demandó a Rivas que aprobara la cesión del suelo a Autocampo, una empresa perteneciente a Dionisio Martín Sanz, insigne político del régimen, fallecido en 2002. Ante el rechazo, intervino la Brigada Político-Social: detuvo al alcalde mientras pasaba sus vacaciones en Alicante, lo arrastró a Rivas y se aseguró de que la propuesta fuese aprobada.

El actual regidor, José Masa (IU), recordaba ayer retales de la historia con inspiración fuenteovejunera. Rivas cierra una "herida". También da portazo a unas complicadas obras que han levantado no pocas protestas entre los vecinos del centro, adonde llegaban los olores y los humos de la obra de descontaminación. Las dos áreas del municipio (el centro y las urbanizaciones) quedan ahora conectadas por un parque, en lugar de divididas por un barranco de basura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de agosto de 2009