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Cosa de dos

FOX

Supongo que Fox tardará relativamente poco, TDT mediante, en quedarse con una buena porción de la audiencia española. Es una opinión personal (últimamente he sufrido una recaída con los viejos episodios de House, que Fox emite cada noche), pero hay elementos para sostenerla. Fundamentalmente, uno: Rupert Murdoch, el dueño, ha obtenido pocos fracasos en el negocio televisivo. Quizá por su audacia. Recuerden lo que ocurrió con Fox News en Estados Unidos. Murdoch, tan ultraconservador que se define "libertario" (rango supremo de la derecha contemporánea), decidió crear una cadena que compitiera con CNN desde la derecha. En realidad, Fox News va mucho más allá: es un delirio ultramontano, una fábrica de teorías conspirativas, un torrente de disparates. Ofrece una información deleznable, aunque no especialmente peligrosa para el público: quien se cree lo que dice Fox no estaría nunca dispuesto a creer la verdad, mucho más aburrida. Como entretenimiento, Fox News es magnífica. Naturalmente, ya ha superado a CNN.

Y el canal Fox, que fabrica The Simpson, fue la temporada pasada el más visto en EE UU. En España, Fox combina reposiciones con estrenos de relevancia, como House. A final de mes lanza Miénteme, con Tim Roth. Y el domingo empieza Kings, una trasposición del relato bíblico de David a un minipaís contemporáneo muy parecido a Nueva York. Pero Kings es un producto de la NBC, una compañía moderadamente progresista. Tuvieron miedo de exagerar el tono bíblico, para no molestar a la derecha religiosa, y la homosexualidad de uno de los personajes, para no molestar a otros sectores, y el relato se queda a medio camino. Sospecho que Fox, si hubiera desarrollado la idea de Kings, habría entrado a saco en las tremebundas posibilidades argumentales del Antiguo Testamento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de agosto de 2009