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Reportaje:

El primer vuelo en tierra

Una escuela de Irún perfecciona un sistema para aprender a manejar alas delta y parapentes - Dos meses de preparación son suficientes

Pierre, 33 años, pocas veces se siente tan libre como ahí arriba con su ala delta. "Volar es fantástico. El ala delta se convierte en una prolongación de tu cuerpo, eres como un pájaro. Lo único que rompe el silencio es el ruido de los cables contra el viento. Eres libre". Pero hoy no toca eso. Este francés de Bayona que se gana la vida con el dibujo industrial ha dedicado la mañana a practicar sus reflejos en la máquina SMAAP, patentada por el Centro de Vuelo Bidasoa, sito en Irún.

"Estás hablando con un futuro millonario", dice medio en broma Jorge Ibargoyen, uno de los propietarios de la escuela. Él y sus socios llevan desde 1992 perfeccionando el simulador y, tras desarrollar varios prototipos, se disponen a dar el salto e intentar franquiciarlo junto a su método de aprendizaje. "Queremos ultimar una máquina móvil que permita a los instructores trabajar en cualquier parte", precisa. El proyecto cuenta con financiación de la SPRI, detalla Ibargoyen, quien pone sus esperanzas en la buena relación que mantiene con la Federación Francesa de Vuelo Libre para que su negocio encuentre un nicho adecuado en el país vecino. "Allí la tradición está más arraigada", explica, mientras pide al alumno que no incline tanto el cuerpo.

La Federación Vasca de Deportes Aéreos cuenta con unos 700 inscritos

Hay que regular criterios en las escuelas. En estos deportes te juegas la vida"El primer vuelo en tierra

Las escuela suma unos 40 alumnos, entre arquitectos, ingenieros, médicos, mécanicos o fontaneros. Con dos meses de preparación -"dándole caña"- cualquiera puede estar listo para presentarse al examen de la federación.

¿Qué acogida está teniendo su iniciativa entre las escuelas de la región? "Bueno, hay de todo", dice Ibargoyen.

"Estas cosas mecánicas vienen bien para conseguir subvenciones, pero es un método que no funciona. A mí no me convence", replica un un instructor de vuelo vizcaíno. "Un simulador siempre será un simulador, y a volar se aprende volando. No se pueden reproducir las condiciones de vuelo ni el viento con eso. Existen otros métodos más eficaces", añade.

Euskadi cuenta con unos 700 federados en deportes aéreos. De ellos, unos 250 hacen parapente y cerca de 60 ala delta. "La orografía de Euskadi la convierte en un lugar privilegiado para practicar estas disciplinas", explica el presidente de la federación, José Antonio Lejarza.

El sector lleva años pidiendo que se regule de alguna forma la enseñanza de deportes de riesgo para evitar la proliferación de escuelas piratas. "En fútbol no pasa nada, pero en alpinismo, surf o deportes aéreos te juegas la vida", explica Lejarza. Precisamente en la tarde de ayer, un hombre resultó herido de gravedad tras sufrir un accidente en las inmediaciones del monte Amboto mientras practicaba parapente. Interior precisó que el hombre tuvo que ser rescatado por un helicóptero de la Ertzaintza y trasladado a un hospital con un traumatismo craneoencefálico grave.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de agosto de 2009