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Distensión entre el Polisario y Rabat tras su reunión en Austria

Marruecos y el Frente Polisario no han acercado posiciones sobre el contencioso del Sáhara Occidental, pero, por primera vez en una sesión negociadora, hubo "buen ambiente" entre sus dos delegaciones. Así lo reconoció uno de los representantes saharauis, Mohamed Khadad, ayer a su paso por Madrid.

Tras 18 meses de interrupción ambos adversarios reanudaron el domingo por la noche sus conversaciones, pero esta vez en un marco diferente, el del lujoso Schloss Hotel de Dürnstein, al borde del Danubio, en Austria. Allí, durante 48 horas, desayunaron, comieron y cenaron juntos los seis miembros de ambas delegaciones.

"La atmósfera era radicalmente diferente" que en Manhasset (Nueva York), donde se celebraron las cuatro anteriores sesiones, añadió Khadad. "Quizá sea el arranque de una nueva etapa".

"Estimamos que se ha hecho mucho en el marco de esta reunión informal", señaló, por su parte, el ministro de Exteriores marroquí, Taieb Fassi-Fihri, que encabezaba la delegación de su país.

El estadounidense Christopher Ross, nuevo enviado personal para el Sáhara del secretario general de la ONU, decidió que era preferible citar a ambos adversarios en un marco informal. Eligió ese pueblo austriaco cuyo nombre no desveló a la prensa hasta el martes por la tarde.

Las conversaciones, en árabe y en francés, se han desarrollado, señaló Ross en un comunicado, en una "atmósfera de compromiso sincero, franco y de mutuo respeto". Ambas partes reiteraron "su compromiso de continuar las negociaciones cuanto antes", probablemente este otoño.

Al arranque y a la sesión de clausura de la ronda negociadora asistieron también representantes de Mauritania y Argelia, el país que apoya al Polisario y acoge en Tinduf (suroeste) a los refugiados saharauis. España, ex potencia colonial, no tuvo ningún tipo de presencia en Dürnstein.

Sobre el fondo las posturas no han variado. Los marroquíes insistieron en "la preeminencia de la propuesta" de autonomía para el Sáhara, pero bajo soberanía de Marruecos, que pusieron sobre el tapete en 2007.

Sus interlocutores recalcaron la necesidad de celebrar un referéndum de autodeterminación que incluya, entre otras, la opción de votar por la independencia.

Fassi-Fihri reconoció, sin embargo, que es con el Polisario con quien Marruecos debe hacer las paces, un lenguaje inédito hasta ahora en su boca, según aquellos que le escucharon desde el otro lado de la mesa. El presidente del parlamento saharaui, Mahfouz Well Biba, dirigía la delegación del Polisario.

El único avance concreto fue el acuerdo de principio de ambas delegaciones para que las familias saharauis, residentes en la ex colonia o en los campamentos de refugiados de Tinduf, puedan viajar por tierra, bajo la supervisión de la ONU, para visitarse mutuamente.

Hay hermanos o hijos y padres que no se han visto desde hace más de 30 años. Para reunirse unos días deben apuntarse en una lista y volar en un pequeño avión de la ONU. Esperan años hasta que les toque el turno. Ahora los plazos deberían acortarse.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de agosto de 2009