Israel expulsa de sus casas en Jerusalén Este a 53 palestinos

Las viviendas fueron ocupadas de inmediato por colonos

A las cinco de la madrugada de ayer cientos de policías israelíes expulsaron de sus casas a dos familias palestinas que las habitaban desde hace medio siglo en el barrio de Sheij Jarrah, en la Jerusalén ocupada. A las 8.30, franqueaban el paso a los colonos, prepotentes, decididos y alguno sonriente, que entraban en las viviendas de las familias Hanun y Ghawi. 53 personas, 21 de ellas niños, se quedaban en la calle tras una operación que supone un nuevo desafío a las pretensiones de EE UU de impulsar las negociaciones de paz. La ONU calificó el desalojo de "deplorable".

Las demandas de Washington han servido para bien poco. Algunos de sus diplomáticos han asegurado que no se tragarán los trucos del Gobierno israelí. Lo sucedido en Sheij Jarrah, un barrio palestino emblemático, no ha sido una artimaña. El representante del consulado estadounidense se encogía de hombros. Los funcionarios de Naciones Unidas, también. Y el consulado británico emitió un comunicado. "La posición de Israel de que el alojamiento de los colonos en este antiguo barrio árabe es una cuestión que atañe a los tribunales y al municipio es inaceptable. Sus acciones son incompatibles con el deseo de paz expresado por Israel...".

"Es indudable que los colonos que reclaman derechos de propiedad anteriores a 1948 consiguen lo que quieren en Jerusalén Este. Sin embargo, los documentos de los palestinos sobre inmuebles en Jerusalén Oeste, que son mucho más fiables, no sirven para nada. Los derechos de los israelíes son protegidos. Los palestinos, simplemente, no tienen derechos", declaraba Amiel Vardi, profesor israelí de la Universidad Hebrea. "Esto no tiene que ver con la legalidad. Es una cuestión política", afirmaba un impotente funcionario de la OLP mientras otro palestino chillaba en hebreo a la policía: "¿Estado democrático? Sois unos mafiosos".

Una palestina y su hijo esperan en la valla policial tras haber sido desalojados de su casa.
Una palestina y su hijo esperan en la valla policial tras haber sido desalojados de su casa.EFE
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