Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Viva África, viva Senegal

Un aplastante Youssou N'Dour en los Veranos de la Villa

Entre Bono (el cantante) y Youssou N'Dour hay muchas similitudes. Los dos revolucionaron la música en los ochenta y noventa. El primero, en el rock, y el segundo, con la popularización de los sonidos más vibrantes que llegaban de África. Los dos han recorrido el mundo como embajadores de la paz. También con su música. El dublinés, gracias a un mastodóntico escenario, y el senegalés, como demostró anoche en los Veranos de la Villa, con un concierto más sobrio pero tan excitante, o más, que uno de U2.

De blanco y con una impresionante banda de nueve personas (dos guitarras, bajo y percusiones), Youssou N'Dour, de 50 años, dio uno de esos conciertos emocionantes, divertidos, conmovedores y bailables que se hacen necesarios para alimentar alma y cuerpo. Porque anoche en la Puerta del Ángel se bailó, y mucho. Los primeros que se arrancaron fueron los compatriotas de Youssou (al final también se animó el concejal Pedro Zerolo), que se levantaron de las sillas a ritmo de mbalax, la música y el baile tradicional y descoyuntante de Senegal.

Fue un paso más para solucionar el delito de ignorar la música africana

Bailó Dame Coundoul, de casi dos metros de altura y nacido en Dakar hace 35 años, que lleva en España cinco años y ha visto a Youssou N'Dour más de 20 veces, tres en Madrid y muchas más en Senegal, donde el cantante es más grande que CR9. "No sé qué es lo mágico que tiene su música, pero él es un hombre bueno", decía Dame con el As bajo el brazo y con la convicción de que este año "el Real Madrid ganará el triplete".

Dame acaba de conseguir trabajo hace una semana en la construcción y tiene el dinero (de 20 a 35 euros) para ir al concierto, pero ha dejado en casa a sus tres primos en paro. Para todos ellos, Youssou N'Dour tenía un mensaje cinco minutos antes de subir al escenario. "Lo importante es que no se desanimen", decía Youssou N'Dour a EL PAÍS sentado en un sofá de su camerino. "Y que cuando algún día por fin vuelvan a África lleven a casa con orgullo todo el esfuerzo y lo aprendido", agregó el músico.

Dos horas después, con el portentoso concierto de anoche, Youssou N'Dour había dado un paso más para solucionar el delito de los españoles de ignorar la música de África.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de julio de 2009