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Diez años de cárcel por el crimen del vigilante de la pista de hielo

La pista de hielo de Alcalá de Henares se convirtió en escenario de un asesinato el 1 de enero de 2007. Ioan Grancea, vigilante de seguridad de 26 años, trataba de impedir que un grupo de alborotadores entrase en la pista, que estaba cerrada. Pero éstos le acosaron y él intentó defenderse y ahuyentarlos con un palo de hockey. En su camino se encontró con Francisco Javier Arteaga de la Calle, de 18 años, que había entrado en la pista en mitad de la pelea.

El joven "sacó una navaja que portaba en el bolsillo (...) y, con ánimo de acabar con su vida, asestó a Ioan Grancea dos puñaladas", relata la sentencia de la Audiencia Provincial. Por ello ha sido condenado a 10 años de prisión por homicidio y a pagar una indemnización de 240.000 euros a la familia del guarda, que tenía un hijo pequeño. No se le ha rebajado la pena por estar borracho ni se ha contemplado la legítima defensa.

Un agente de la Policía Local que vigilaba el Ayuntamiento, a unos 20 metros de allí, ha sido absuelto del delito de denegación de auxilio del que se le acusaba. El funcionario no intervino en el altercado, sino que avisó a la central de policía. El tribunal ha considerado que la escena parecía una de las muchas peleas, "principalmente relacionadas con el consumo excesivo de alcohol, que tienen lugar en la noche del 31 de diciembre" y que no se veía "indicio alguno de un delito".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de julio de 2009