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Necrológica:

Leopoldo Presas, pintor argentino

Dedicó parte de su obra a la crítica social y al barrio de La Boca

El pintor argentino Leopoldo Presas, Toto, miembro de la Academia de Bellas Artes de su país, había dicho en una entrevista a los 60 años que morir era "un poco más serio que dejar de pintar, porque la vida es más importante que la pintura". Falleció el pasado 12 de junio en Buenos Aires, a los 94 años.

Presas nació en 1915 en un hogar pobre del sur de la capital de Argentina. No conoció a su padre. Impulsado por su madre, una inmigrante uruguaya hija de gallegos, aprendió a pintar a los 17 años en un taller de barrio que dirigía el napolitano Adolfo Sorzio. Después estudió unos meses en la academia en la que décadas más tarde ingresaría como miembro numerario (1976). Presas prefirió instruirse como alumno particular del maestro Lino Spilimbergo.

Sensualidad de la mujer

En 1939 se integró en el grupo surrealista Orión, pero al poco tiempo debió dejar el arte para ganarse la vida como diseñador textil. Así fue cómo conoció a su esposa, Elsa Legaspi Salgado, con quien tuvo tres hijos: Gabriela, Manuel y Fernando. En 1946 retomó la pintura de forma definitiva. Incursionó en el cubismo, el expresionismo y el fauvismo. Uno de los motivos de su obra fue la sensualidad de la mujer. Otros, las naturalezas muertas, las flores y los retratos.

También pintó series de crítica social, como Cerdos invadiendo la ciudad, Los reyes de la podredumbre y otra sobre la guerra de Vietnam. Dedicó una serie al escritor británico G. K. Chesterton. Además, pintó murales en la Galería Santa Fe, en la capital argentina. Organizó exposiciones en Estados Unidos y Europa, y participó en las bienales de Venecia y São Paulo.

Entre sus obras más destacadas se cuentan El espejo, Desnudo, Paisaje y Figura, algunas de las cuales se exponen en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires. Precisamente, en 2003, Presas y otros artistas se habían involucrado en una polémica contra el entonces director de ese museo, Jorge Glusberg, a quien acusaban de irregularidades.

En 1972 fundó el Taller de la Orilla, en el barrio porteño de La Boca. Entre 1979 y 1987, Presas se mudó a París. Allí pintó cuadros sobre el Riachuelo, que separa La Boca de la provincia de Buenos Aires. Después regresó a ese barrio y le dedicó lienzos a la capital francesa. Toto trabajó los últimos años de su vida en una casa de Núñez (en el norte porteño), donde falleció.

También dibujante y creador de tapices, Presas recibió diversos galardones a lo largo de su vida, como el Gran Premio Honor del Salón Nacional (1959) y el Premio Palanza de la Academia de Bellas Artes de Argentina (1963). Además, promovió y fue presidente de la Sociedad Argentina de Artistas Plásticos. Otra de sus frases famosas fue ésta: "Igual que para morir, hay que estar preparado para dejar de ser pintor cuando Dios quiera".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de julio de 2009