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Nueva etapa en Irak

Bagdad abre el negocio del petróleo a las multinacionales

La británica BP y la china CNPC logran el primer contrato

Irak ha vuelto a abrir el negocio del petróleo y el gas a las grandes compañías extranjeras por primera vez en 37 años con el objetivo de sacar el máximo provecho a sus reservas de hidrocarburos, las terceras del mundo. El Gobierno iraquí sacó ayer a concurso las concesiones para la explotación de seis campos de petróleo y dos depósitos de gas. El primer gran contrato se lo llevó el grupo liderado por la británica BP y la china CNPC, que se han hecho con el campo de Rumaila, el mayor del país.

Pero el resto de la subasta, celebrada en el hotel Rasheed de Bagdad, no fue tan sencilla. Hasta ayer por la tarde no se había cerrado ningún acuerdo para los otros siete campos en juego. En primer lugar, porque las compañías no parecen dispuestas a pagar lo que las autoridades iraquíes piden por estos contratos. En segundo lugar, porque Irak es un país inestable, pese a que la violencia se ha reducido en los últimos dos años. Ayer mismo, un coche bomba acabó con la vida de al menos 30 personas en Kirkuk, en el norte.

El Gobierno quiere que la producción de crudo casi se triplique para 2015

Las dificultades no desaniman al Gobierno iraquí. "Ésta es nuestra única fuente de riqueza en este momento", afirmó el primer ministro, Nuri al Maliki, al inicio de la subasta. Con los ocho campos ofertados ayer (suman 43.000 millones de barriles, un 40% del total de reservas del país), el Estado iraquí prevé ingresar 1,7 billones de dólares (1,3 billones de euros) en los 20 años que duren los contratos. A cambio de poder participar en el negocio, las compañías cobrarán una comisión por cada barril que extraigan. En el caso de BP y CNPC, dos dólares por barril.

El objetivo de Bagdad es incrementar la producción de crudo de los 2,4 millones de barriles diarios actuales a unos cuatro millones en cinco años. El Gobierno busca socios internacionales que aporten la tecnología e inversiones necesarias para sacar de la ruina la infraestructura petrolera iraquí, que quedó prácticamente destruida tras dos guerras y una década de sanciones internacionales.

Con las subastas iniciadas ayer -habrá una segunda ronda más adelante-, Irak pone fin a más de tres décadas de nacionalización del petróleo. El sector pasó a manos públicas en 1972 por decisión del entonces vicepresidente Sadam Husein y con el apoyo de la mayoría de la población, con la expulsión del país de la Compañía Petrolera de Irak, un grupo integrado por capital francés, británico y estadounidense que dominó el negocio desde 1929.

Más de 30 compañías han enviado ofertas estos días para hacerse con alguno de estos ocho contratos de servicios. Una de ellas fue StatoilHydro, el mayor productor de gas y petróleo de Noruega, que no ha conseguido finalmente ningún contrato y que presentó una oferta junto a la española Repsol y la danesa Maersk.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de julio de 2009