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Tribuna:Laboratorio de ideas

Reconocimiento de la crisis

Una vez reconocida oficialmente la intensidad de la crisis, la pregunta actual es en qué momento se tocará fondo y cuándo se podrá retomar una fase de crecimiento de la economía española. Dado que el cambio de tendencia no se producirá en todas las variables ni sectores a la vez, es importante analizar y determinar en cuáles de ellas se observa algún indicio de dicho cambio. De momento, parece que hemos salido de la situación de vértigo de una caída imparable, ya que algunos indicadores financieros y bursátiles internacionales dan señales de un cambio de tendencia. Pero como podemos recordar, fue la economía americana, seguida de cerca de la inglesa, la que inició el ciclo depresivo actual y, por tanto, el resto de las economías europeas, y especialmente la española, se retrasarán en tocar suelo e iniciar el cambio hacia un nuevo ciclo expansivo para posteriormente alcanzar su crecimiento potencial.

Sin reformas estructurales, durante varios trimestres el crecimiento puede no ser suficiente para crear empleo

Pero en España, como advierten las instituciones internacionales y nacionales, aún no se ha hecho el ajuste del sector financiero ni se ha terminado con el ajuste de precios en el sector constructor (vivienda, edificios y suelo), por lo que es de esperar que la entrada en un nuevo ciclo, aunque sea moderadamente creciente, se retrasará respecto al resto de países europeos que sí han hecho el ajuste financiero. Para determinar si se está tocando suelo en algunas variables, es decir, si las tasas intertrimestrales moderan la caída siendo inferiores a las de trimestres previos, vamos a analizar la reciente evolución de algunos de los indicadores más importantes.

Los indicadores más adelantados son los obtenidos a través de encuestas de opinión de los diferentes agentes económicos (consumidores, empresarios) que nos reflejan el clima de confianza y que al referirse a sentimientos y no a datos observados se adelantan a los resultados reales de la economía. Pues bien, son algunos de estos indicadores los que reflejan al menos un cambio de ritmo en su caída. Los dos indicadores de confianza de los consumidores elaborados independientemente por la Comisión Europea y por el ICO muestran un ligero repunte, aunque en niveles muy bajos (-40%). El indicador del clima económico de la Comisión Europea y el avanzado de la OCDE también muestran un ligero repunte. Los indicadores de confianza empresarial dejan de empeorar, excepto el del clima industrial, que sigue cayendo, aunque moderándose ligeramente (-34,6%).

Analizando ya los indicadores de actividad, como se sabe, los datos del PIB del primer trimestre fueron muy negativos tanto desde el punto de la demanda interna (consumo e inversión) como de la externa (saldo de exportaciones e importaciones de bienes y servicios) y la oferta de producción que reflejó tasas negativas en todos los sectores. Los datos del segundo trimestre no los conoceremos hasta el mes de agosto. Pero sí disponemos ya de algunos indicadores de abril y mayo.

Desde el punto de vista de la demanda disponemos de indicadores de consumo: ventas al por menor (-5,2%), ventas de bienes de consumo de grandes empresas (-14,1%), matriculaciones de automóviles (-38,8%), producción industrial de bienes de consumo (-11,1%). De su evolución puede deducirse que en el segundo trimestre se está moderando la intensidad de la caída con tasas menos negativas.

Los indicadores de inversión en equipo señalan la dificultad de las empresas para invertir por falta de expectativas, con tasas aún muy negativas en la inversión en equipo, maquinaria diversa y material de transporte. Los indicadores de construcción de viviendas y edificios están en consonancia con la delicada situación del sector, sin que se observen todavía signos de mejoría, y reflejan el severo ajuste al que se está sometiendo el sector.

Un gran dilema se presenta en la evolución de la demanda externa, ya que las exportaciones dependen sobre todo de la evolución de la economía de nuestros principales clientes europeos (Alemania, Francia, Reino Unido), cuyo peso sigue siendo mayoritario aunque se estén explorando otros mercados como China y países árabes. Las importaciones, incluido el petróleo, son indicadores muy sensibles a los cambios de actividad. Los últimos datos (sólo del primer trimestre) reflejan caídas importantes tanto en exportaciones como en importaciones, aunque con un menor deterioro del saldo comercial. También la balanza por cuenta corriente, con un déficit en el primer trimestre inferior al del año anterior, señala el ajuste de las familias y empresas españolas en su nivel de endeudamiento con el exterior. Una de las debilidades más importantes en el comienzo de la crisis.

Pero el ajuste más negativo de esta crisis se está soportando en el empleo. Como ya comenté en otro artículo, el paro se ceba en los trabajadores con contrato temporal y en los autónomos (microempresas y profesionales). Los indicadores adelantados de la Seguridad Social del mes de mayo continúan empeorando en tasas desestacionalizadas. Habrá que estar muy atentos a la evolución de los datos de ocupación (EPA) y afiliación (Seguridad Social), ya que serán los que en su día nos reflejarán un verdadero cambio de tendencia.

Como reflejan las últimas previsiones del Gobierno, el último trimestre del año 2009 puede ser el punto de inflexión de este ciclo depresivo, pero 2010 continuará con tasas negativas y si no se acometen las reformas estructurales tan comentadas y demandadas por instituciones y analistas, durante muchos trimestres el crecimiento puede ser insuficiente para crear empleo, el crecimiento potencial de la economía española será mucho menor que el alcanzado en el ciclo expansivo anterior, todos seremos más pobres y será difícil alcanzar los anteriores niveles relativos respecto a nuestros socios europeos.

Carmen Alcaide es economista y ex presidenta del INE.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de junio de 2009