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Reportaje:

El abogado más punk

El letrado de 'El Egipcio' y los 'okupas' e insumisos es un 'Sid Vicious' español

Después de una hora contando su historia, Endika Zulueta insiste en que se utilice con sensibilidad el material que acaba de proporcionar, que lo último que quiere es una malinterpretación que hiera, sobre todo, a los familiares de las víctimas del 11-M, que una cosa es su profesión (abogado) y otra su afición (tocar en una banda punk). Vayamos con las presentaciones.

Zulueta fue el letrado que defendió al que apuntaron como supuesto cerebro del brutal atentado de Atocha, Rabei Osman el Sayed, Mohamed El Egipcio, absuelto en el proceso en España y que actualmente cumple condena de ocho años en Italia por pertenencia a banda armada.

Cuando deja los juzgados y se desprende de la corbata, Zulueta toca el bajo en una de las bandas pioneras del punk en España, Familia Real, contemporáneos de La Polla Records o Parálisis Permanente.

Cuando deja los juzgados, Endika Zulueta toca el bajo en Familia Real

El concierto de anoche fue el último de la banda antes de disolverse

Realizadas las presentaciones, ahora los hechos: el día que se conoció la sentencia que absolvía a su defendido, El Egipcio (julio del año pasado), el teléfono móvil de Zulueta batió el récord de llamadas y SMS recibidos.

No atendió ni lo uno ni lo otro. Él estaba aporreando su bajo en Tenerife con Familia Real y cantando aquello de: "Nos gustan las cadenas / nos gusta el cuero / nos gusta destruir todo aquello que es nuevo".

Lo mismo que sonó el viernes en una fiesta de abogados en el Orange Café y anoche en la sala Wurlitzer, en el último concierto en la historia de Familia Real. A eso de la medianoche el grupo se desintegró y, después de la resaca dominguera, Zulueta, que también es conocido por sus defensas de personas vinculadas a los GRAPO o a ETA, volverá mañana a calzarse la toga.

"La verdad es que no he escrito", explica Zulueta horas antes del concierto, "ninguna letra del grupo. Lo hacía el guitarrista y el cantante. Pero son textos que hay que contextualizar en la época, principio de los ochenta. En aquel momento eran letras provocadoras, y eso está bien. Pero yo no pienso lo mismo que hace 25 años. Eso sería muy conservador".

Zulueta, nacido en San Sebastián hace 45 años, cayó en Tenerife cuando contaba 17, ya que destinaron laboralmente a la isla a su madre. Fueron dos años, donde cursó COU y primero de derecho.

Un día iba caminando por Tenerife. Se había puesto una camiseta de los Sex Pistols, su grupo favorito. "Se me acercó Silver, el cantante de Familia Real, a los que yo había visto en un concierto en mi instituto y había alucinado, y me dijo: '¿Tú sabes tocar el bajo?'. 'Ni idea', le respondí. Y soltó: 'Bueno, da igual, me gustan tus pintas

[además de la camiseta exhibía el pack punk: muñequera de pinchos e imperdi-bles]. Pásate mañana por el local". Y así entró a formar parte del grupo punk más popular de Canarias.

Cada dato de esta historia es relevante. El nombre de la banda, por ejemplo. "Me gustó, era muy sexpistoliano, por aquella canción de Dios salve a la reina. Pero, ahora, no sé... Con lo que pasó con El Jueves, igual hay problemas", comenta el bajista-abogado.

Atención también a sus ocurrencias en el escenario. En un concierto en 1982 que ya se ha convertido en legendario, Silver, el vocalista, sacó unas cuchillas del bolsillo de su pantalón y se rajó los brazos con siete cortes. "No paraba de salir sangre. Mi hermana me tuvo que llevar a urgencias. Teníamos 17 años y era un concierto donde todo estaba saliendo bien. Entonces quise imitar a Sid Vicious", relata Silver, canario de 44 años.

Al día siguiente el vocalista compró el periódico. Un gran titular decía: "El cantante de Familia Real se corta las venas en el escenario". "Tuve que arrancar esa página para que mis padres no lo leyeran", dice.

Aquella actuación sangrienta se encuadraba dentro de un concurso que el grupo ganó. El premio: un single con dos temas, Destruye y Depresión, el único que lanzó el grupo. Ahora, ese vinilo es el más cotizado del punk español. Se ofrecen hasta 500 euros por pieza.

La vida de Familia Real fue breve, de 1980 a 1983. Zulueta se marchó a Madrid, donde todavía vive, terminó la carrera de derecho y se especializó en temas sociales (okupas, insumisos...), además de llevar asuntos de algunos músicos, como La Polla Records.

"Me pensé mucho defender a El Egipcio. Estuve varios días dándole vueltas, pero no me arrepiento. Fue un reto personal y profesional", reflexiona. ¿Sigue siendo punk ahora como abogado mediático? "No me gustan las etiquetas, pero hay una esencia que no cambia: la percepción de que las cosas están mal y hay que hacer algo, utilizando la música o el Código Penal. Es necesario remover las conciencias".

Tras 25 años de inactividad, Familia Real se reunió el año pasado en Tenerife (precisamente ese concierto que coincidió con la sentencia del 11-M) para homenajear a Domi, el guitarrista original, fallecido meses antes.

Anoche fue su última comparecencia en directo. Querían tocar en Madrid (nunca lo había hecho) antes de dejarlo definitivamente.

Zulueta, que de momento no está casado ni tiene hijos, estudió la carrera con los Ramones sonando a todo trapo en su cuarto. Ahora, recibe a sus clientes en su despacho con chill out y en el politono de su móvil suena Besos, de El Canto del Loco. Otros tiempos y otros juicios...

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de junio de 2009