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Reportaje:Gallardón repite en el Ayuntamiento

Intercambio de papeles en el pleno

El alcalde utiliza sus peores armas en un bronco debate del estado de la ciudad - Ángel Pérez abandona la sesión y David Lucas acusa al primer edil de soberbio

Si no fuera porque Alberto Ruiz-Gallardón metió un golazo en el descuento postulándose a la alcaldía, se diría que el partido no marchaba bien para él. El debate del estado de la ciudad presentó a tres políticos difíciles de reconocer. Ninguno de ellos (Alberto Ruiz-Gallardón, Ángel Pérez o David Lucas) interpretó el papel que acostumbra.

Pérez, muy enfadado, no quiso participar en la sesión y se presentó con 17 propuestas por escrito, olvidó su ácida dialéctica y terminó abandonando la sala con el resto de concejales de IU en protesta por el tiempo que se les asignó para debatir. Antes acusó a Gallardón de dirigir un "cortijo".

Lucas no entró al trapo de las descalificaciones que recibió (suele hacerlo), hizo bien su papel y consiguió hacer bajar a Gallardón al incómodo lodo.

El regidor estuvo poco ágil, sin sentido del humor y sin un ápice de autocrítica

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Y el alcalde, en el único día en que debatía en todo el año, estuvo poco ágil, sin sentido del humor, sin un ápice de autocrítica, no introdujo sus habituales citas y se echó al monte con sus acusaciones al PSOE. Muchos de sus concejales no le reconocieron, dijeron luego. Quizá porque tuvo poco tiempo para prepararlo al llegar la noche anterior de Lausana, pero a muchos les pareció que, en su lugar, hablaba otro. A ratos, en su discurso inicial, leído íntegramente y lleno de datos económicos para justificar los niveles de deuda del Ayuntamiento, se oyeron los ecos de su concejal de Hacienda, Juan Bravo.

El problema es que el debate estaba viciado. El PP pidió hace unas semanas celebrarlo en octubre. Por eso del cansancio del alcalde y por hacerlo después de la decisión del COI en Copenhague. Pero el PSOE se negó esgrimiendo el reglamento. Y eso, reglamento, es lo que le dio el PP. En la Junta de Portavoces el vicealcalde, Manuel Cobo, no dijo a la oposición si tendrían turno de réplica ni cuánto duraría. Porque no consta en las normas. Se decidiría sobre la marcha.

Así que Pérez se olvidó de las propuestas y se lanzó contra el alcalde: "Mis votantes tienen los mismos derechos que los suyos. No aceptaremos rebajas en la democracia. Estamos muy en contra de la soberbia política", lanzó para criticar que le hubieran hecho ir sin saber a qué atenerse.

Lucas sacó el caso Guateque nada más empezar. Y acusó a Gallardón de soberbio. "El Ayuntamiento existía antes que usted y permanecerá después de usted". Y le recordó al alcalde su ofrecimiento permanente de dialogar.

Y Gallardón, en su réplica, primero acusó a Pérez de "columpiarse" y luego se lanzó contra el PSOE con tres ideas que dejaron estupefactos a muchos.

Primero: "El cáncer del Guateque lo introdujo el PSOE y nosotros lo vamos a extirpar". Lo dijo en referencia a Victoriano Ceballos, presunto cabecilla de la trama, que entró con el PSOE en el Ayuntamiento hace 20 años. Desde entonces gobierna el PP.

Segundo: se refirió a la deuda del Ayuntamiento (7.000 millones) como la acumulada por todos los alcaldes. Cuando él llegó en 2003, era de 1.500 millones.

Tercero: acusó al secretario del PSM, Tomás Gómez (que estaba en la tribuna de invitados), de llamar a Cobo varias veces para agilizar la licencia de su sede. Eso gustó mucho al sector más beligerante de su bancada.

En el turno de réplica de Lucas, Cobo le dijo: "Ha terminado su tiempo pero le dejo continuar". Pérez se mosqueó por el tono "chulesco" y se levantó. Ya no se le quitó el cabreo.

-Ángel, ¿qué te ha parecido el anuncio del alcalde? -le preguntaron a Pérez más tarde los periodistas

-En un pleno como el de hoy, como si anuncia que ha fichado por el Barça.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de junio de 2009