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La investigación del 'caso Gürtel'

El entorno de Camps y de Rajoy cree en el archivo inminente de la causa

Dirigentes valencianos prevén que será cerrada poco después de las elecciones

Tanto en la dirección nacional del PP como en el entorno de Francisco Camps se ha instalado un optimismo sin apenas matices sobre el futuro del caso Gürtel en la parte que afecta al presidente de la Comunidad Valenciana. Prácticamente todos los dirigentes consultados aseguran que sólo quedan unos pocos días, unas semanas como mucho, para que el caso sea archivado y Camps pueda así exhibirlo como un triunfo, aunque seguramente no sucederá antes de las elecciones europeas.

La estrategia del PP es obviar el hecho de que el presidente no haya podido demostrar que pagó los trajes. A efectos políticos, podría ser más relevante incluso la mentira -Camps ha asegurado que él pagó todos sus trajes- que el propio juicio. Pero los dirigentes valencianos están convencidos de que el juez no verá indicios de cohecho -esto es, que a cambio de esos trajes Orange Market recibió trato de favor- y preparan la estrategia para utilizar ese supuesto archivo inminente como una gran victoria política. El centro de la estrategia está, pues, como desde el principio, en los tribunales y no en las explicaciones políticas, más complejas y arriesgadas de manejar.

Los populares creen que Camps tiene más información que su abogado

La declaración ayer de los 35 altos cargos de la Administración valenciana no ha hecho sino reforzar esa idea instalada en el PP. Los dirigentes están convencidos de que mientras el sastre José Tomás fue llamado como un testigo de cargo (esto es, como uno de los principales elementos probatorios de la tesis de la fiscalía), esos 35 cargos de libre designación (políticos dependientes del poder del presidente) son testigos de descargo. Es decir, que su declaración sirve para despejar la posibilidad del cohecho, creen los populares, porque uno tras otro han declarado que no hubo nada extraño en las adjudicaciones a Orange Market (más de ocho millones de euros a una empresa que antes de llegar Camps a la Generalitat no había trabajado nunca en la Comunidad Valenciana). Según esta tesis instalada en el PP, el instructor, José Flors, está haciendo un trabajo completo para evitar que prosperen los recursos de uno u otro lado, pero todo camina hacia el archivo definitivo.

Los dirigentes consultados, especialmente en Génova, la sede central del PP, demuestran tener una información detallada de las perspectivas del caso. Camps informa regularmente a Rajoy. Pero entre muchos cuadros se ha extendido la convicción de que el presidente valenciano no sólo tiene la información de su abogado. Varios coinciden en destacar algo que nadie desconoce en los ambientes políticos valencianos: la estrecha amistad de Camps con Juan Luis de la Rúa, el presidente del Tribunal Superior de Justicia de la comunidad y por tanto superior jerárquico de Flors, el instructor. Formalmente, Flors no tiene por qué informar del desarrollo del caso a su superior, pero todos los populares asumen que en privado le estará ofreciendo al menos una impresión.

La relación de Camps y De la Rúa, que aún no ha intervenido formalmente en el caso pero presidirá la sala que tenga que resolver los recursos de uno u otro lado que se presentarán con seguridad ante cualquier resolución, es tan estrecha que el pasado septiembre, en un acto institucional, el propio presidente autonómico llegó a decir en público: "Tendremos que buscar en el diccionario otra palabra distinta a la de amistad que resuma y defina la íntima y sentida colaboración entre De la Rúa y el president de la Generalitat". La respuesta del presidente del TSJCV fue definitiva: "Me siento feliz de esa relación".

Rajoy está tan convencido de que el caso Camps quedará judicialmente en nada que ha decidido concentrar esta campaña electoral en esa comunidad. Si el domingo estuvo en Alicante, donde denunció a los "inquisidores, Torquemadas del siglo XXI" que investigan a Camps, el viernes irá a Castellón, a un acto con Camps y Carlos Fabra, otro imputado para el que la fiscalía pide cárcel. Para el martes siguiente se prepara el acto más importante de la campaña: un mitin en la plaza de toros de Valencia que será la aclamación definitiva del president.

A pesar de toda la euforia que trasladan los dirigentes valencianos, otros muchos cuadros del PP, ya fuera de la doctrina oficial, recuerdan que el entorno de Camps ya se ha equivocado varias veces al trasladar un optimismo infundado sobre este asunto. Por eso no descartan que el juez acepte abrir juicio oral, algo que sin duda pedirá la fiscalía. Aunque finalmente el presidente acabara absuelto, sería después de un largo proceso de deterioro político.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de mayo de 2009