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La poesía digital muestra el valor de la palabra

Artistas de todo el mundo participan en el quinto congreso e-Poetry

"Lo fundamental es el mensaje poético, pero la poesía digital cambia radicalmente la forma de leer. Gustará o no gustará, pero no deja a nadie indiferente", afirmó ayer Laura Borràs, profesora de Teoría de la Literatura de la Universidad de Barcelona y directora del grupo de investigación Hermeneia, que ha organizado el quinto congreso e-Poetry, que se celebra hoy en Barcelona, en el marco de la Semana de Poesía. "La poesía digital es la escenografía de la palabra, su puesta en escena".

Como aperitivo a este encuentro internacional que se celebra cada dos años, el CCCB acogió ayer la performance Poesía electrónica: mira, toca, escucha e interactúa con la poesía de hoy. En el festival, que abarrotó la sala Mirador del CCCB -tuvieron que instalar más sillas y mucha gente se quedó de pie o sentada en el suelo- mostraron su trabajo cinco artistas. Marcan, según Borràs las distintas tendencias que se dan en la poesía digital: fonética, conceptual, intimista... "Algunos poetas digitales se acercan incluso al videojuego, al menos en su estructura". "Lo bueno del festival y del congreso es la relación entre la teoría y la práctica y, además, pone en contacto a los creadores con los estudiosos y los lectores".

"La exploración del lenguaje digital lleva implícitos el diseño gráfico y la música y requiere una intervención muy fuerte del lector". La autoría de un trabajo de poesía digital puede ser doble y triple. "Quedan lejos los tiempos del genio creador, ahora la creación es colectiva".

Trabajos en la Red

La española residente en Londres María Mencia se considera una artista.net, actúa en la Red. Explicó un poema digital en forma de banco de datos con 100 definiciones cuyo significado va rompiendo. Trabaja a menudo con abecedarios con los que, mediante movimientos o sonidos crea imágenes a través de la webcam. "Llamo a participar al lector", afirmó.

El estadounidense Loss Pequeño Glazier es el padre del invento. Es pionero de la poesía digital y fundador del congreso e-Poetry hace 10 años. Ayer, se limitó a leer en inglés y castellano, un poema.

El australiano Jason Nelson, el mejor, según sus colegas, mostró obras muy trabajadas en la que el poema se forma, además de con palabras, con música e imágenes.

La estadounidense Stephanie Strickland es una autora de transición. Pasó de la poesía convencional a la digital. Ayer proyectó el poema Sleep dreams, en el que las olas leen las palabras. El francés Philippe Bootz ofreció primero una especie de manual de instrucciones para poder interactuar en sus poemas y luego mostró Passage, también con imágenes y música acompañando a las palabras. El catalán Isaías Herrero ofreció una "narrativa digital", en la que también puede intervenir el lector.

El festival acabó con cinco pasteles, que se zamparon los asistentes, dedicados a las cinco sedes que ha tenido e-Poetry: Nueva York, Morgantown (Virginia), Londres, París y Barcelona. Los interesados en saber más de los artistas participantes pueden acudir a las webs hermeneia.net y epoetry2009.com.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de mayo de 2009