Entrevista:ANXO LORENZO | Secretario general de Política Lingüística

"El bipartito no impuso el gallego, aprobó un decreto sin acuerdo del PP"

Anxo Lorenzo (Vigo, 1964) ha sido el más sorprendente de los fichajes de la nueva Xunta. Después de que el PP basase buena parte de su estrategia electoral en la supuesta imposición del gallego llevada a cabo por el bipartito, Alberto Núñez Feijóo escenificó cierta marcha atrás con la elección de Lorenzo, sociolingüista de referencia y colaborador del PSdeG. El recién nombrado secretario general de Política Lingüística reprocha a su antecesora "la dificultad que tuvo para hacer llegar a la sociedad su mensaje y su actividad".

Pregunta. ¿Cuál es su diagnóstico de la situación social del gallego?

Respuesta. Presenta claros y oscuros, indicadores positivos y negativos. Entre lo positivo, el aumento de la competencia lingüística es un dato muy importante, que no se valora lo suficientemente, el hecho de tener una lengua en una situación sociolingüística complicada y en proceso de abandono con tal cantidad de individuos que cada vez poseen mejores destrezas para utilizar el idioma. Y hay una gran fortaleza demográfica: más de un 60% de individuos que hablan habitualmente gallego. La consideración social del gallego ha mejorado.

"Hay un problema gordo y reciente, los discursos negativos sobre la lengua"
"El consenso lo hemos roto todos, también la sociedad y la clase política"
"El cambio de topónimo de A Coruña no está en la agenda"

P. ¿Continúa la sustitución del gallego por el castellano?

R. Es un proceso que se está suavizando. Lo que pasa en las ciudades, sobre todo en Vigo y A Coruña donde el gallego resulta una lengua casi invisible, sí que es un aspecto negativo. Y otro problema gordo, reciente, son los discursos negativos sobre el idioma, que ahora emergen.

P. ¿Qué significa el regreso de la Secretaría a Educación?

R. Desde el punto de vista funcional, nada. Porque la estructura mantiene las mismas funciones que cuando dependía de Presidencia.

P. Simbólicamente parece un retroceso de las aspiraciones galleguistas.

R. Esté donde esté, siendo secretaría general, da lo mismo, si en la estructura orgánica figuran las funciones y son transversales.

P. ¿Su nombramiento excluye al BNG del acuerdo?

R. No creo. Soy una persona independiente, con mis filias. Pero no milito ni participé en la vida política. Sí colaboré con gobiernos del PP o con el bipartito. ¿Exclusión? No. Más bien al revés, da a entender una apuesta por abrir diálogo con el galleguismo. No sé si los nacionalistas se sienten galleguistas o no.

P. ¿Le han garantizado margen de autonomía? Hay sectores de la derecha que no han tomado bien su nombramiento.

R. Trabajo día a día. Tenemos en la mesa la derogación de un decreto y la puesta en marcha de otro. Y la política lingüística fuera de la enseñanza, centrada en la organización, la propuesta, la oferta positiva. Tengo garantías de poder trabajar sin ningún tipo de limitación.

P. ¿Le constan presiones de las asociaciones contrarias a la protección del gallego?

R. A mí no me están presionando.

P. ¿Matizaría sus anteriores posiciones públicas sobre el PP y el gallego?

R. El año pasado, en un artículo que publiqué en un semanario [A Nosa Terra] criticaba a algunos articulistas para los que el bipartito había roto el consenso sobre la lengua de los años 80. Argumentaba que el decreto no había roto ese consenso, que yo definía así: cooficialidad, gallego lengua propia, no discriminación y actitud positiva. El decreto introducía una variable nueva, pero no rompía ningún consenso. No criticaba al PP.

P. ¿Qué mensaje recibe de la manifestación en defensa del gallego más grande de la historia?

R. Es un mensaje de un sector que interpretó amenazas en algunas declaraciones iniciales de la Xunta, también en el programa del PP, y hace una demostración de diferencia. Respeto el derecho a manifestarse. Pero fue una manifestación preventiva. El Gobierno no había tomado ni una sola medida. Las manifestaciones preventivas nos meten en una dinámica peligrosa.

P. Pero el PP sí habló durante la campaña, también realizó anuncios ya en la Xunta.

R. El Gobierno no ha tomado ninguna decisión. A la semana de la victoria del PP se convocó la manifestación.

P. Feijóo habla de recuperar el consenso. ¿Quién lo rompió?

R. Todos, evidentemente. Toda la clase política y la sociedad gallega en la medida que tiene responsabilidades.

P. ¿Pero el bipartito impuso el gallego, como asegura el PP?

R. No. El bipartito aprobó un decreto sin el acuerdo del PP. De ahí se derivan movimientos de acción-reacción que nos conducen a la situación actual. De imposición prefiero no hablar. Pasó una etapa y estamos en una situación diferente.

P. Entre el gallego y el castellano existe una desigualdad jurídica favorable al castellano.

R. El marco estatutario y la Lei de Normalización le dan al gallego una protección legal que ya quisieran para sí muchas lenguas del mundo, equiparable a cualquier lengua oficial de un Estado.

P. ¿Por qué el Gobierno ha retrasado la derogación del Decreto do Ensino de 2007?

R. Factores técnicos. Derogar un decreto no es reunirse y en dos semanas tener un decreto nuevo. Hay unos plazos legales. Pero la idea es que el decreto nuevo sea con el máximo consenso posible. Lo realista es lo que anunciamos: el nuevo texto entrará en vigor en el curso 2010-2011.

P. En el curso que viene, ¿funcionará el del bipartito?

R. Sí.

P. ¿Con garantías de cumplimiento?

R. Absolutamente. Es la legalidad vigente y por lo tanto hay que cumplirla.

P. El porcentaje idiomático, ¿por dónde irá?

R. Ahí no me voy a meter. Si partimos de ciertos apriorismos, no va a haber debate serio ni posibilidad de consenso.

P. ¿Y cómo buscarán ese consenso en un tema tan enconado?

R. Abandonando las posiciones de entrada excesivamente maximalistas, incluyéndonos. Y hay que transmitirlo a la sociedad y a las fuerzas políticas.

P. ¿Los padres deben decidir en que idioma reciben educación pública sus hijos?

R. En la enseñanza obligatoria se cumplirá el objetivo de que las dos lenguas se conozcan por igual e introduciremos un elemento de consulta a las familias. Creemos que podemos conjugar esos dos aspectos.

P. ¿Y habrá segregación por idiomas?

R. Al conselleiro se le preguntó "¿apoyaría usted la separación por lenguas?" y él respondió "no estoy cerrado a ninguna opción".

P. El día de su nombramiento, el delgado de la Xunta en A Coruña reabrió el caso del topónimo.

R. La cuestión de la toponimia es responsabilidad de las corporaciones locales. En caso de que llegue una propuesta de modificación al Consello, se establecerá, en vista del informe técnico de la comisión de toponimia de la Xunta según la legalidad vigente, ir en una dirección o en otra. Creo que la respuesta está clarísima. El cambio de topónimo no está en la agenda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 23 de mayo de 2009.